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Machine Head pateando traseros en el Circo Volador

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TXT: Bobber Péres   FOT: Rebeca Martell – Archivo Search n Destroy

Machine Head es una de las más grandes bandas de la historia del Heavy Metal y el Rock.Tal vez muchos no compartan mi opinión, y es obvio que muchos no lo ven así en México ya que Machine Head tuvo que tocar en un Circo Volador que con trabajo se lleno a la mitad. Tal vez un poco decepcionante para una banda que esta acostumbrada a hacer giras por grandes arenas en el gabacho y encabezar algunos de los más importantes festivales europeos. 

En México sigo oyendo a gente decir que MH toca "nu metal"! Si, ok, tuvieron un par de discos -que para nada son malos- donde experimentaron un poco ( o tal vez mucho) con el pop, rock y rap que sonaba a finales de los noventa pero muchas bandas de la época lo hicieron, incluídos Destruction y Kreator, por mencionar algunos. 

En la historia de la banda, hay un parte aguas en el año 2003 cuando sale el disco Through The Ashes of The Empires en donde el grupo finalmente consolida su estilo actual, combinando una variedad de influencias de Thrash, Metal, Rock y hasta un poco de Pop, entregando un material sólido bien compuesto, y ejecutado, grabado y producido impecablemente. Si no conocen ese disco o cualquiera de los tres que salieron después, en especial The Blackening que es una absoluta obra maestra, entonces no saben lo que hoy en día es Machine Head.

En el 2015 la agrupación se embarca en una gira que los llevará a partes del mundo en las que nunca han tocado o que tenían mucho tiempo de no visitar, entre ellas obviamente nuestro país, además del resto de Latino América, Europa del Este, Oceanía y Asia. Y a pesar de que Rob Flynn, vocalista, guitarrista, líder – y ahora que salió Adam Duce-, único miembro original, tuvo que someterse a una cirugía de vesícula biliar hace a penas unos diez días, la banda llega a México a comenzar dicha gira en perfecta forma. Guadalajara, Monterrey y México son las ciudades que visitan en esta ocasión que esperamos no sea la última.

La Ciudad de México fue la última de las tres fechas mexicanas y en donde se presentarían en el lugar con mayor aforo de los tres, aunque ya se mencionó que no hubo la convocatoria que se esperaba. Y no fue el único problema. Hubo un retraso de una media hora, al parecer, debido a una falla en la planta de luz que alimentaría el escenario. Afortunadamente el asunto se resolvió bien, y las bocinas del PA comenzaron a sonar, primero con la música que usualmente se escucha mientras uno espera a que comeinenzen este tipo de eventos y luego con el volumen aumentando paulatinamente comenzamos a escuchar Diary of a Madman de Ozzy Osbourne. 

Hacia la mitad de la rola el volúmen ya es cosa seria y empieza a ser acompañada por las luces del escenario, el apoteósico final de la rola con todo y su famoso arreglo coral, suena con todo y ya todos estamos listos para lo que viene, el primer concierto del gran Machine Head en el pobre y desgastado D.F. 

Termina la rola de Ozzy e inmediatamente se escuchan los primeros acordes de Imperium, la canción que abre el ya mencionado TTAOE. Y entran los montruosos redobles de talora de Dave Mc Clain para crear toda al tensión requerida y asi, para cuando Rob grita HEAR ME NOW, la noche por fin explota, con una letal descarga de riffs de la más alta manufactura. Seguiría Beautiful Morning de The Blackening, su album más aclamado. Coros llenos de melancolía sobre una base rítmica machacante y devastadora. Un solo de guitarra relamapagueante a cargo del maestro Phil Demmel sobre un riff super brutal. Now We Die que abre el nuevo disco, Bloodstone & Diamonds donde experimentan con riffs que incluyen más notas y melodías, y por primera vez incluyen un cuarteto de cuerdas que en vivo se oye en un sampler. Una gran rola que a penas empieza a crecer en quien escribe esta reseña. Bite the Bullet segunda rola del TTAO con su riff atronador y ese tono demencial en la voz que a Flynn le gusta dar en ciertas rolas de la banda. Locust del penúltimo album llamado Unto The Locust, en donde vienen rolas como esta que realmente suenan a clásicos del Metal, a pesar de haber sido grabadas hace relativamente muy poco tiempo, – en el 2011-, la introducción magistral con guitarras limpias y el bajo llenando todo el espacio, tremedo break de bataca dándole entrada al riff principal. Si escuchar la versión en estudio es impresionante, en vivo fue realmente un extásis

From This Day de The Burning Red uno de esos discos de transición que mencioné anteriormente, con un coro pegajosón y hasta bailable que sirve de repiro y en el que Demmel – que no grabó ese disco-, hace un arreglo muy interesante que le imprime más metalerez a la rola. Sigue Ten Ton Hammer que se autodescribe perfectamente. Un pinche mazazo musical en plena jeta, incluido en su segundo disco llamado The More The Things Change. Demmel atravesándonos los oídos con su feedback implacable. A continuación, dos más del UTL, primero, This The End con su coro súper melódico montado sobre un riff complicadísimo donde Flynn demuestra su maestría en el díficil arte de cantar y tocar riffs de metal en guitarra. Impresionante. Y Luego a mitad de la rola el intercambio de solos y coros de guitarra al mejor estilo de los grandes maestros, Scott Gorham y Brian Robertson, o Downing y Tipton. En serio, no exagero. 

Como si no fuera suficiente, todavía faltaba lo mejor. 

Pero primero, un respiro. Flynn saca su guitarra acústica y empieza a rasgar continuamente un acorde, el acorde con el cual empieza Darknes Within. Pero no hay prisa. Rob tiene ganas de charlar un poco. Habla de lo emocionante que es para ellos la gira que comienzan en México, la cual es absolutamente MH, con un set de poco más de dos horas de duración y sin grupos abridores que los ha de llevar a lugares nuevos para ellos y que significa un gran reto en la carrera del grupo. También habla un poco de los problemas técnicos que tuvieron al principio del evento y como alcanzaban escuchar, atrás en los camerinos como la gente ansiosamente e impaciente pedía que ya saliera la banda al escenario. Todo esto mientras seguía tocando el acorde mencionado haciendo que cada vez tuvieramos más ganas de ecuchar la canción. Y así como si nada comienza a cantar, solo Rob y su lira como cualquiera de los weyes que se suben al metro. Poco a poco se van integrando los demás instrumentos hasta que explota el coro:
WE BUILT CATHEDRALS TO OUR PAIN, ESTABLISH MONUMENTS TO ATTAIN FREEDOM FROM ALL OF THE SCARS AND THE SINS, LEST WE DROWN IN THE DARKNESS WITHIN. Genial, todo un pinche himno que habla del santuario que significa la música, nuestra música, el refugio que nos proporciona y la fuerza que nos da para no caer en el abismo y poder seguir adelante. Chingada Madre! Que pinche rola!!! Cada rola es una verdadera Catedral a la que nos dirijimos cada vez que parece que ya no podemos más, saliendo renovados y listos para repartir más madrazos.

Y siguen los madrazos, Bulldozer, única rola que tocaron del Supercharger, el otro disco "experimental". Una rola muy poderoso con un riff que es metal absoluto, eso sí, con un ritmo ligeramente brinca-brinca que en la forma en que ellos lo manejan, queda bastante bien. Demmel se vuelve a lucir con el arreglo dejando en claro su importancia en el sonido de la banda, y lo determinante que fue su inclusión para la dirección que tomaron a partir del 2003. 

Killers and Kings, también del disco nuevo que salió el año pasado y que trata un poco el tema de la famosa serie de libros Game of Thrones, escrita por el legendario escritor de ciencia ficción, George R. R. Martin. Me parece que es la mejor rola del disco, con un ritmo rápido y consistente, riff complejo otra vez pero muy efectivo. Coro fácil de recordar para poder ser disfrutado durante las borracheras.Todo apoyado por la maestría de McClain quien no baja un gramo de intensidad en su pegada. El solo de Demmel fabuloso, a la altura de los grandes. Y el momento es preciso para que nos suelten la que tal vez es su canción más famosa, Davidian, incluida en su primer albúm Burn My Eyes del 94 y que en aquella época fue ampliamente promovida por el Head Bangers Ball de MTV. Y al grito de LET FREEDOM BREAK WITH A SHOTGUN BLAST,  el Circo Volador se vuelve un chingado manicomio! Si es que todavía alguien andaba medio cuerdo. Los más jóvenes y otros no tanto dándose en la madre con todo en el moshpit, hasta que llega la parte en que el riff baja de velocidad, más no de intensidad con un sonido como el mejor Sabbath que pudieras tener.

Bien podría haber acabado todo ahí y nadie se hubiera quejado, pero Machine Head es un grupo que busca, puede ser y tal vez ya sea uno de los grandes por lo tanto hay que ofrecer un set como los grandes y menos de dos horas es inadmisible para cualquier banda que pretenda estar a la altura de los Maiden, Priest, Rush, Metallica, etc. Asi que todavía nos esperaba otra buena dosis de buen rock pesado como solía yo decirle en mi infancia. 

Now I Lay Thee Down, del Blackening, progresivona, de medio tiempo, muy melódica con arreglos y estructuras interesantes, la línea de bajo muy presente durante toda la rola, momento ideal para el lucimiento de Jared McEachern el miembro más reciente logrando bastante bien la nada fácil tarea de llenar los mega cacles del gran Adam Duce quien recientemente salió de la banda en aparentemente no muy buenos términos. Lástima, porque estuvo desde el principio en Machine Head y su sonido siempre fue básico en todos los albúmes.Y también, más coros de lira al estilo Thin Lizzy, Priest, Maiden, etc. El sonido clásico de la Gibson Flyng V de Flynn, complementándose perfectamente con la Jackson onda RR de Demmel con un sonido más merol. Juntos formando un bloque guitarrístico sólido como el pinche acero. Aestethics of Hate del mismo disco, mucho más poderosa y muy popular entre los fans del grupo, dedicada a Dimebag Darrell, quien hace poco cumplió once años de haber sido asesinado cobardemente mientras tocaba con su banda Damageplan. Cambios de ritmo brutales hasta que llega el final de la rola, con un feedback, que son como agujas que se van incrustando en el cerebro por todas partes. Game Over del nuevo disco que comienza con el riff de guitarra solo, ejecutado perfectamente bien por Flynn durante aproximadamente un minuto, hasta que entra la banda completa. Buena rola que aun no he tenido chance de asimilar bien, pero que creo que ira creciendo en mí, conforme pase el tiempo.

Dos rolas más para terminar. Old segunda rola del BME. Como Davidian, muy conocida por la gente. Un riff impresionante como para destrozar las muñecas de quien lo intente dominar, parones y cambios de ritmo inesperados que rompen el cuello de cualquiera que se quiera poner a la altura. Finalmente llego el momento para Halo. Una canción que yo considero una total y absoluta obra de arte. Posiblemente, en mi humilde opinión el momento más alto del grupo. Una rola que incluye todo, un riff melódico de guitarras a dúo como imitando un sintetizador tipo Gong o Tangerine Dream, seguido por un riff rítmico ejecutado en Drop D, como todas las rolas del grupo, para que no pierda un milimetro de groove llegando a un coro vocal apoteósico, estas tres ideas desarrollandose de manera distinta durante los más de siete minutos que dura la rola – pasando por solos de ambos guitarristas que se van intercambiando como si fueran danzantes en una pinche nave espacial que perdió el rumbo y va directamente hacia un chingado agujero negro. 

Feedback atmósferico y opresivo a madres y terminando con el riff rítmico a todo lo que da la bataca de McClain que no pierde un solo golpe en toda la tocada. Y que la verdad, me decepcionó un poco que no hubiera hecho un solo de bataca. Normalmente me aburren y ahora que si quería que hubiera, no hay. Pinche vida. De hecho solo Demmel tuvo un momento de solo. La verdad no recuerdo después de que rola, y que consistió en puro manejo de feedback que es algo característico en esta banda. Nada de pirotecnia estilo Van Halen.

Y así, con puro feedback, terminó todo. Salieron todos los miembros del grupo aventando plumillas y baquetas, prometiendo volver pronto. Todavía me quede parado unos minutos más, como aturdido de la tremenda descarga de rock que había recibido. De ROCK. Como antaño.Como en los ochentas cuando soñabas con ver a Maiden, Priest, Van Halen, Deep Purple, Sabbath, Rush, Kiss, UFO,Thin Lizzy. A ese rock me refiero, Ese rock que siento que cultiva MH, sin tener que volverse un grupo retro o de covers, MH es un a banda que intenta recuperar esa escencia. Cuando no había tantas etiquetas, escenas, poses. Cuando todo era rock. Rock pesado. Ese tipo de expectación provocó en mi Machine Head. 

Fue como la primera vez que ví a Van Halen que fue el primer grupo grande que ví allá por el 92, ese mismo año también vino Maiden y Sabbath. Gran momento. Y eso me dió esa tocada. Ese momento mágico de ver un grupo grande por pirmera vez que ya no recordaba. Sí, ahora nos clavamos en el underground y en bandas desconocidas. Algunos formamos las propias que tampoco nadie pela. Nos sentimos especiales porque conocemos bandas super raras. Todo eso está chido, pero si no fuera por bandas como las que he mencionado no hubieramos llegado a nada eso. Al menos yo no. Y por eso les sigo rindiendo tributo, Y para mí Machine Head es una de esas bandas, aunque ya en una etapa tardía mantiene viva la flama y el espiritú del rock´n´roll al estilo antiguo y callejero.

HAIL MACHINE HEAD!!!!!!!!

Disgrace - Symmetry Of Chaos

Disgrace – Symmetry Of Chaos

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Por Manuel Rojas

Disgrace
Symmetry Of Chaos

Sade Records

El mismo Ozzy Osbourne dijo alguna vez que los primeros dos discos con cualquier banda son los mejores, porque no tienes nada que perder. Dándole la razón al príncipe de las tinieblas llegan los hidrocálidos de Disgrace, propinando clases de thrash con este que es apenas su segundo larga duración. Espero que las hordas metaleras estén preparadas, porque esta banda se viene abriendo paso por la fuerza… ellos son Disgrace y son mexicanos, son rápidos, son precisos, son agresivos y no tienen nada que perder.

El sonido de este conjunto nos recuerda a las vertientes más pesadas de su respectivo subgénero, denotando similitudes con varias bandas legendarias, tales como Slayer, Exodus y, sobre todo, al legendario tridente teutón conformado por Destruction, Sodom y Kreator. También en ciertos cortes hacen recordar a la vertiente más punky, más crossover del estilo, integrando por momentos el sonido de D.R.I. y compañía a su mezcla. Además, ciertos pasajes hacen pensar en, ya sea una influencia directa del cada vez más popular “melodeath”, o bien un conjunto de influencias comunes con las agrupaciones de dicha corriente. Sin embargo, cabe aclarar algo: esto es thrash, sin lugar a dudas. Si bien el estilo de guturales agudos que presentan nuestros paisanos es más común en otro tipo de bandas, el resto de su sonido no deja dudas al respecto.

Estamos quizás ante la clase de metal que más intensamente se vive, que más impacta al oyente, aquella que te hace sacar energías de quién sabe dónde, ye sube la adrenalina y te impulsa a levantar el puño en el aire, “headbangear” frenéticamente y destruir todo a tu paso, incluyendo a aquellos ilusos que osen ponerse en tu camino. Symmetry of Chaos es un ejemplo de thrash asesino, si esto no te hace perder el control y sacudir la cabeza como un loco sin remedio al ritmo de sus poderosos riffs, es porque estás muerto, así de simple.

Este es un trabajo, como sucede por lo general en el ámbito, dominado ampliamente por las guitarras, son éstas las que dan forma a las canciones, las que les otorgan su identidad y su carácter distintivo. La labor a las 6 cuerdas es tan dinámica y tan sobresaliente, que muchas de las canciones podrían haber sido instrumentales sin ningún problema, tal como lo demuestra Circle of Madness, corte sin voces que sin embargo, no es en general muy diferente al resto. Los riffs son sin duda lo más atractivo del álbum, denotando creatividad y técnica al por mayor. Recuerdan bastante a clásicos de Slayer, a ciertos cortes de Destruction y, sobre todo, al Kreator del nuevo milenio. Son pues, los culpables de la majestuosidad del sonido de la banda.

En cuanto a los solos, debo admitir que me lleve una enorme sorpresa al escucharles por primera vez: ¡no esperaba que fueran tan buenos! ¡Son excelentes!, en su mayoría se caracterizan por ser altamente melódicos y, al mismo tiempo, embonar a la perfección con el resto de la música, además de únicamente cuando es necesario, ponerle una buena dosis velocidad al asunto. Las secciones dedicadas a éstos son relativamente largas y frecuentas, algo que realmente se agradece y se disfruta.

La voz, como ya expliqué anteriormente, viene en forma de guturales agudos bastante potentes y agresivos que encajan perfectamente en el sonido general de Disgrace y es en gran parte responsable del poder sonoro desplegado por el conjunto. Una forma de describirle sería como una combinación entre los registros de Petrozza (Kreator) y Schirmer (Destruction) con un toque un poco más death.

En general, las vocales principales se mantienen en el mismo registro durante los 47:39 minutos que dura el disco. Además de éstas, se presentan de vez en cuando las ya famosas partes en las que toda la banda grita versos a coro. El uso de este recurso me parece atinado, ya que, además de otorgarle cierta variación al sonido, contribuye a otorgarle un toque más punk, más callejero a las canciones.

En cuanto a las letras, nos encontramos con temáticas bélicas, de descontento social, de rechazo total al teísmo y sus instituciones, de venganza, y de violencia, mucha violencia. Es de aplaudirse la forma directa y franca que se tocan estos temas, nada de andarse con rodeos ni dar un discurso engañoso: aquí las cosas se dicen con toda la rabia del mundo, directamente y como son.

Como punto negativo es necesario mencionar al dominio del inglés. Es claro que no es la lengua materna de los integrantes, algo que sí les llega a afectar tanto en las letras como en las ejecuciones vocales. En las primeras, a mi parecer hay muchos versos que tienen ideas muy buenas, pero que lingüísticamente no son desarrolladas al máximo de su potencial, lo cual muy probablemente se deba al freno que implica no poseer total maestría del idioma en el que escribes.

En cuanto a la ejecución se refiere, por momentos se notan pequeños errores en la pronunciación de una que otra palabra, además de que en muchos pasajes se alcanza a notar demasiado el acento mexicano, algo que sería hasta cierto punto “normal”, pero en este caso si llega a distraer un poco al escucha. Esto en realidad es un detalle menor, que no obstante, si llega a mancharles un poco el trabajo a los hidrocálidos, y que no se soluciona más que con el tiempo y la práctica.

Pasando a la sección rítmica, destaca la batería con un sonido muy fuerte y muy potente, complementando de gran manera al gran trabajo realizado por las guitarras y siendo al mismo tiempo todo un atractivo en sí misma: velocidad, potencia e imaginación es lo que se nos regala este Symmetry of Chaos a nivel de percusiones.

Por su parte, el bajo se encuentra a la altura de las circunstancias. De entrada hay que mencionar que en esta ocasión si se la da importancia en la mezcla (algo que, desde mi punto de vista, siempre se agradece), por lo que aquí por lo general podemos escuchar claramente las líneas de bajo. Este instrumento cumple adecuadamente su labor rítmico, sirviendo de base para el magistral trabajo de las guitarras y, además, de repente sorprende con momentos de enorme protagonismo, llegando en éstos a jalar la atención del escucha hacia si, dejando las guitarras en segundo término por unos cuantos segundos.

Mención aparte para la producción, lejos quedaron los días en los que al poner un disco de metal mexicano de antemano sabías que iba a sonar como si lo hubieran grabado en una cochera mugrienta con un presupuesto compuesto por quince pesos y un six-pack; ahora álbumes como éste tienen un sonido claro y brutal a la vez, donde puedes escuchar y distinguir cada instrumento sin problema y no se le resta ni siquiera un poco de potencia al sonido de la banda, sino que al contrario, le ayuda a maximizarse y magnificarse.

Así pues, este es un gran material, recomendable para callar a todos aquellos que aseguran que en México no se hace buen metal. Disgrace, junto con todo una oleada de bandas que luchan por hacerse un espacio en la escena nacional, demuestra que calidad hay… y hasta de sobra, sin duda suficiente para competirle de igual a grupos de cualquier parte del mundo; lo que no hay es apoyo, lo que falta es promoción y lo que sobra es la apatía del público nacional y, sobre todo, ese malinchismo tan arraigado que demuestran muchos de los metaleros mexicanos.

Estoy seguro de que, de haber surgido en otro lugar, esta agrupación ya tendría, al menos, el apoyo y la popularidad con la que cuentan bandas como Evile, Warbringer o Municipal Waste. Ni hablar, así son las cosas, creo que lo mejor que podrían hacer por su carrera sería reubicarse a alguna otra región donde las cosas sean más prósperas para artistas de este estilo, porque lo necesario para triunfar en este negocio  a nivel mundial definitivamente lo tienen.

At The Gates: Las Flamas del Final

At The Gates: Las Flamas del Final

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Viernes 20 de Julio de 2012
Circo Volador
México, D.F.
Por Samuel Segura
Fotos: Germán García

Salió cubierto con una gruesa sudadera, como si dentro estuviera helando. Y con gorra, como la que se le ha visto en otros sitios, como si el sol golpeara su rostro, de frente. Más ahí estaba todo a oscuras y ardiendo; la llama de un cigarrillo, a lo lejos, todavía alcanzó a alumbrar el recinto tras una última bocanada. Slaughter of the soul, Suicidal Final Art. El griterío, la necesidad de arrojarse alslam, eran tan extremos como el calor que los cuerpos generaban. Las puertas del infierno estaban abiertas y el sudor era el azufre que causaba escozor. Y las almas, asesinadas, pecadoras, se esparcieron hambrientas de alaridos desgarrados que les devolvieran un poco de vida. Ahí estaba él, con el brazo izquierdo extendido al frente, hacia aquellos que le gritaban y lanzaban sus dedos índice y meñique al aire en señal universal —de ese universo alterno al que pertenecen— de agradecimiento; aquellos que se golpeaban entre sí al ritmo de la canción que titula su disco más famoso; ahí estaba él, de pronto ya sin la sudadera y sin la gorra, con sus cejas rubias, casi blancas, y el cabello cada día más escaso; la barba abundante y una playera de sus compatriotas Vomitory. Detrás suyo, en la batería, Adrian Erlandsson; a su derecha, el guitarrista Martin Larsson; y a su izquierda, además del Diablo, los hermanos Björler: Jonas al bajo y el otro, Anders, en la otra lira. At The Gates.

Era su primera vez ahí, en el circo que tiene alas, lugar gustoso del death metal old school, a decir de el. De Tomas Tompa Lindberg, legendario a sus 39 años por darle su voz, su furia, también a otras bandas, igualmente legendarias, llámense The Crown, Lock Up, NightrageCold resultó paradójica al calentar más los ánimos y dar paso a la devastación que Terminal Spirit Disease, Under a Serpent Sun o World of Lies, provocaron. Las canciones de aquel álbum de 1995 —que significó su éxito rotundo y disolución—, hicieron temblar las gradas, contrario a lo que Lindberg pensaba: sus viejas piezas: The Burning Darkness, All Life Ends, Kingdom Gone, no alcanzaron ese efecto telúrico. Ello no fue motivo —ni las fallas de audio, ni la resistencia de algunas cabezas y piernas para moverse—, para que Erlandsson no diera lecciones de tupa tupa, o para que los Björler hicieran lo que quisieron con los punteos y riffs "made in" Gotenburgo. Ocultos como sombras, apenas iluminados por las tenues luces verdes y rojas, At The Gates encendieron las flamas del final. The Beautiful Wound, Unto Others, Need, sonaron antes de que desaparecieran ante el azoro y la satisfacción de varios cientos de individuos ataviados por playeras con su logo estampado al frente. Antes de que ese fuego calcinara la piel de todos, lenta y gratamente.

Gojira - L'Enfant Sauvage

Gojira – L’Enfant Sauvage

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Por Manuel Rojas

Gojira
L'Enfant Sauvage

Roadrunner Records

¿Groove metal?, ¿technical metal?, ¿progressive metal?, ¿death metal? Todos y ninguno: esto es Gojira, señores.

L'Enfant Sauvage representa el quinto álbum de larga duración del cuarteto originario de Bayonne, el cual, mediante mucho trabajo, una calidad más que probada, y sobre todo, una enorme dosis de originalidad, ha logrado ubicarse con el paso de los años entre los actos punteros dentro de una escena cada vez más competida y de paso han colocado a Francia dentro del mapa metalero internacional.

Para esta producción (la primera con Roadrunner Records) la banda decidió grabar en la ciudad de Nueva York, contando con la producción conjunta de Joe Duplantier (voz y guitarra) y Josh Wilbur (Lamb Of God), quienes en esta ocasión fueron, en gran medida, grandes responsables del magnífico resultado.

De entrada, debo decir que aquí no hay sorpresas: no hay cambios de estilo, no hay canciones fuera de lugar ni nada que pueda confundir al escucha; este es un álbum 100% Gojira, con todo lo que eso significa. De hecho, el punto en el que se distingue de sus antecesores es que en esta entrega el sonido característico de los franceses se encuentra más desarrollado que nunca, inclusive es difícil encontrar referencias claras a sus influencias, algo que prácticamente todas las bandas actuales denotan al transcurrir tan sólo unos cuantos segundos de escucha.

L'Enfant Sauvage son 52:25 minutos divididos en 11 canciones que nos guían a través de un viaje musical atmosférico e hipnótico que hará que el tiempo se pase volando si uno se deja llevar con el. Ésta no es tanto música para volverse loco, gritar las letras a todo pulmón y masacrar a todo el que se te ponga enfrente en el slam (aunque sin duda también puede hacerse), sino que es más una experiencia artística personal, la cual nos invita a unirnos sensorialmente con la música y perdernos entre los sonidos que emanan de las bocinas.

Las guitarras tienen un sonido muy denso y pesado y al mismo tiempo claro como el agua (punto a favor de la producción aquí), y se encargan de entregar los gigantescos riffs “marca de la casa” que sin duda alguna harán temblar más de un equipo de audio con toda su majestuosidad. Se nota como la dupla conformada por Joe Duplantier y Christian Andreu se encuentra en el punto álgido de su carrera, derrochando técnica y creatividad por los cuatro costados.

Hay slides precisamente colocados en varias de las canciones, los famosos cambios inesperados también se encuentran al por mayor en el álbum, así como el toque melódico, el cual es un poco más protagonista que en entregas anteriores. Pese a esto, se nota como, contrario a lo que ocurre generalmente en el metal, estos instrumentos no están ahí para robarse el protagonismo y liderar todo el disco, sino para servir al verdadero amo de la música: las canciones.

En cuanto al trabajo del bajista Jean-Michael Labadie, debo decir que pasa la prueba con creces, aportando en gran medida al sonido denso, pesado y atmosférico que Gojira imprime a sus creaciones. Aquí se logra replicar el papel que este músico tiene en directo, que es el de aportar grandes dosis de poder y potencia al asunto al mismo tiempo que demuestra estar siempre en sintonía con lo que ocurre con el resto de los instrumentos.  Las líneas de bajo en el álbum son todo un monstruo en si mismo, pero un monstruo disciplinado, que sabe cuando es preciso atacar con todo y cuando es momento de reservarse un poco. Labadie sirve de ejemplo para demostrar que su instrumento puede (y debe) ser más explotado y ser más protagonista en el mundo de la música dura, al cual tiene demasiado que aportarle como para simplemente quedarse perdido en la mezcla y servir de mero apoyo para que los guitarristas se luzcan.

Mención aparte para la batería ejecutada por el crack que es Mario Duplantier: es impactante, original, de técnica multifacética, compleja por momentos y siempre sorprendente en el mejor de los sentidos.  En L'Enfant Sauvage, Mario demuestra que es uno de los mejores del mundo en su instrumento, sino el mejor; consigue, en estos tiempos donde ya todo para haber sido inventado con anterioridad, sonar fresco y emocionante, al mismo tiempo que, al igual que el resto de sus compañeros, encaja perfecto en lo que la banda y su sonido representan. Su trabajo es fiel a su estilo habitual pero llevado a nuevos niveles, así pues, el doble bombo a velocidades sobrehumanas, el groove (vital para la música de los franceses), los fills altamente inspirados, la variación de tiempos dentro del contexto de una misma canción y ese instinto para saber que tocar y en que momento, todo eso lo tenemos aquí. El percusionista es, sin duda alguna, quien debe llevarse la nota más alta por el excelso trabajo que realiza en este LP. Es un fuera de serie, un virtuoso, así de simple.

En cuanto al departamento vocal se refiere, nos encontramos con lo acostumbrado, un Joe Duplantier haciendo uso de su estilo único, tanto vocal como líricamente.

Respecto a las voces, el frontman demuestra de nueva cuenta su versatilidad, siendo capaz de moverse dentro de diversos estilos sin por eso perder la continuidad ni la coherencia. Aquí no es como en el metalcore, en donde el contraste entre un estilo vocal y otro se acentúa lo más posible, sino que al contrario, los cambios se realizan de una manera por demás natural. Por otra parte, se le nota una leve mejora en su técnica respecto a anteriores producciones, con lo cual logra imprimir aún más emoción a las ya de por sí intensas composiciones.

Líricamente, Joe nos entrega esta vez un trabajo más personal, intimista y reflexivo. Pese a no ser estrictamente un álbum conceptual, en L'Enfant Sauvage reinan las letras introspectivas y existenciales respecto a si mismo y a la condición humana en general.  Se nota un intenso trabajo y mucho tiempo dedicado en este aspecto, lo que hace que dichas letras sean difíciles de entender por completo, pero muy fáciles de captar y aún más fáciles de sentir.

Así pues, L'Enfant Sauvage es un trabajo bien logrado, cuyos puntos fuertes son la conjunción de la banda, la profunda emoción que logra transmitir, el groove que éste tiene, y como ya mencioné antes, la soberbia ejecución de batería. En cuanto a puntos negativos, es difícil realmente mencionar algunos cuando se habla de un LP como éste… quizá podría haber durado unos cuantos minutos más, ya que con L'Enfant Sauvage uno queda satisfecho con la escucha, cuando pienso que uno debe de quedarse con ganas de más, como ocurre con los grandes clásicos. Esto y tal vez un pequeño toque de más variedad dentro del propio estilo de la banda habrían hecho de esta una obra casi imposible de superar para los franceses.

Así pues, en general este es un álbum de enorme calidad, en el que la banda trabaja en equipo como la precisa y milimétrica máquina de hacer metal que son. Si te gusta Gojira, definitivamente no serás decepcionado, si no te gusta, aquí definitivamente no empezará a gustarte, y si no los conoces, este, a mi parecer, es el CD más representativo de su sonido, por lo que te recomiendo empezar a explorar su discografía por aquí.

Tankard - A Girl Called Cerveza

Tankard – A Girl Called Cerveza

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Por José Eduardo Muñoz Flores (MetalheadMX)

Tankard
A Girl Called Cerveza

Nuclear Blast Records

Empezamos con el regreso de estos alemanes cerveceros de la vieja escuela del thrash y su nuevo álbum A Girl Called Cerveza. Son 30 años de trayectoria y vienen con todo ese potencial que los destaca por generar un pegajoso thrash.

El LP comienza con Running On Fumes, una intro acústica muy agradable al oído; Andreas Geremia demuestra en la voz tonos sumamente agresivos sin mencionar los excelentes riffs de Andreas Gutjahr. Esta canción posee cambios que van desde la rapidez hasta lo más complicado en cuestión de bajar velocidad, pero sin dejar de sonar violento, esto propicia un buen inicio.

Seguimos con A Girl Called Cerveza. Lo que caracteriza a Tankard son las letras donde siempre habrá alcohol de por medio y este es su ejemplo. La canción que da nombre a esta producción, es de las mejores en cuando a sincronización en cuestión de velocidad, ritmo, y sobre todo un excelente tema para ir con los amigos e irse a embriagar en un concierto; lo que continúa hará que la sangre te hierva de tan poderoso tema.

Witchhunt 2.0, con un inicio de riff sólidos que hará que enloquezcas al ritmo de tremenda batería a cargo de Olaf Zissel, quien destaca su potencial al dominar su coordinación en el doble bombo como si fuera algo tan sencillo. Un tema a sobresalir porque tiene calidad en los solos; el bajo muy bien ecualizado suena sumamente devastador. Lo que sigue es Masters Of Farces. Este tema se abastece de más velocidad sin quitarle ese punch que tiene el disco, otorgando dedicación al aspecto instrumental que a lo vocal.

A la mitad del material, The Metal Lady Boy, con la participación especial de Doro, ex-cantante de Warlock, irrumpe en posiblemente, uno de los temas más “lentos” dentro de esta entrega, donde no se pierde la costumbre del alcohol; riffs lentos pero muy pegajosos. Doro da, quizá, el toque vocal más agresivo en todo el álbum. También cabe destacar el estribillo de la guitarra seguido de un solo bastante impresionante, otro tema muy bien construído.

La siguiente canción es titulada Not One Day Dead (But One Day Mad), que empieza con un espectacular bajo y una distorsión sucia en el sentido de agresividad, acompañada por un buen riff de guitarra lleno de poder. Lo que ya logra notarse al final de este redondo es que hay mucho más solos hacia el final de cada track, pero los reyes de la cerveza, pese a que algunos temas lleguen a caer en monotonía, proponen Son Of A Fridge, con un inicio acústico y bajo sumamente discreto; demuestran como combinar lo tranquilo con una velocidad bestial en batería y guitarra aunque a veces la percusión baja el ritmo, sus cambios son sumamente progresivos y muy bien aplicados, al igual que la guitarra hace unos estribillos impresionantes, un tema excepcional.

Continuamos con la antepenúltima Fandom At Random donde dan un inicio con un riff muy lento pero agradable al oído, con el motivo de sumar intensidad en tiempos diferentes. Se nota que Tankard renueva su estilo.

Metal Magnolia calienta el cierre de A Girl Called Cerveza con un sonido más a lo que fue The Beauty And The Beer (2006). A mi parecer tiene un sonido similar a We Need More Beer.

Para culminar con broche de oro, Rapid Fire (A Tyrant’s Elegy), tantea un aroma épico al sonar de las guitarras, con una velocidad un tanto más baja pero sin quitarle poder en riffs enfocados a las voces, emprendiendo un cambio progresivo al tema.

Lo que se puede concluir de esta producción es que supera a su antecesor (Vol(l)ume 14, 2010). No han perdido su toque de thrash alemán, simplemente es un gran regreso de estos germanos.

Kreator - Phantom Antichrist

Kreator – Phantom Antichrist

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Por Samuel Segura

Kreator
Phantom Antichrist

Nuclear Blast Records

"Those who never felt their souls, all live transient lives"

En una ciudad en ruinas, los soldados fusilan a los rebeldes. Los ponen de rodillas y disparan las balas de un rifle que antes fue usado para defenderlos. El cielo se ha tornado de un rojo intenso, inyectado de sangre, de odio, de agonía. El final de los tiempos lo ha dictado el hombre, no un anticristo que no existe, que es un fantasma. La música que suena va acorde con ese escenario. El cántico de un coro fulminado por el desconcierto da paso al verdadero colapso.

Phantom Antichrist, el reciente álbum de Kreator, dibuja un panorama desolador, donde la única esperanza es el sonido que sus canciones generan: apocalíptico. Es señal de madurez que una banda pueda conjugar de esa forma, como se escucha en este disco, la violencia de punteos puramente thrashers, propios de Coma Of Souls (en específico de When The Sun Burns Red en United in Hate) y aterrizar en un oasis en medio del infierno con acústicos y ambientaciones que engalanaron el Endorama. En la oscuridad el silencio reina por momentos, hasta que un estruendo le arrebata el trono: Mille Petrozza ha redescubierto su voz, la que perdió en su anterior álbum, y se convierte en la protagonista de esta historia que, inevitablemente, tiene un fin. La destrucción total, del hombre, de sus ideales, de sus creencias, una vez que empieza, no se detiene. Desde que iniciaron la revolución violenta, se declararon enemigos de dios, y convocaron a las hordas del caos, Kreator dejó las armas listas para la matanza. Una cohesión de melodía con brutalidad progresiva, un avance que el metal ha forjado en distintas bandas y géneros, negándose a retroceder, pero que no se niega a mirar lo que se ha hecho. La perfección de Civilization Collapse, de The Few, The Proud, The Broken, de Your Heaven, My Hell, sólo es concebida en el paraíso, un lugar al que la rebelión no pretende llegar y que es muestra de la evolución de la banda y de una corriente que incita a levantarse y luchar contra la complacencia. Victory Will Come, Until Our Paths Cross Again. Los edificios despedazados, el miedo como sustituto del aire, la muerte como único refugio. La piel no puede más que estremecerse ante las notas que,  cada segundo de este disco, trastocan nuestras almas. Y los rostros, los hombres, no pueden más que sonreír, así la vida se les vaya entre las manos.

Sweden Rock – EXCLUSIVA – Todo lo acontecido

Sweden Rock – EXCLUSIVA – Todo lo acontecido

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6, 7, 8 y 9 de Junio de 2012
Sölvesborg, Suecia
Texto y Fotos por Rebeca Martell

El Sweden Rock es uno de los festivales de rock más grandes de Europa y se caracteriza por tener un cartel que cada año, abarca un gran espectro de los subgéneros del rock; programando bandas de blues y rock sureño, pasando por kent, hasta leyendas del death metal como Obituary y todo lo que hay en medio a lo largo de sus 21 años de vida.

Crea fama y échate a dormir, dice el refrán, pero crear fama y mantenerla vigente durante 21 años requiere de mucho trabajo. Este año, a pesar de la fama de Sweden Rock, no fue sold out para beneficio de los asistentes.

El festival es famoso por la tremenda parranda que supone reunir a tantos rockeros de diversas generaciones y latitudes, así como por la presunta amabilidad de los asistentes. Con el entusiasmo de conocer uno de los nodos sagrados del metal, fuimos a para ver cómo es en realidad el festival de metal más grande de Suecia.

Miércoles 6

Oficialmente Reenact sería el acto inagural de ésta edición del Sweden, sin embargo en la praxis los nuevos heroes de Suecia, Sabaton, fueron quienes cortaron el listón de un nuevo capítulo en la historia del masivo escandinavo, convocando a una gran audiencia que se entregó por entero a cada uno de los temas interpretados.

Los grupos suecos In Solitude y Pompei Nights hicieron sus pininos en el Rockklasikker Stage.

Tras la desarticulada presentación de Fear Factory  en el festival Hell & Heaven en Guadalajara (2011), no queda otra más que intentar sacarse la espina, e ir a ver si fue mala suerte lo ocurrido en México el pasado noviembre.

Y bien, pasadas las 18:30, Fear Factory reunió a una notable concurrencia, despertando una gran expectación en los alrededores del Sweden Stage. El arranque fue sonoro y poderoso con Shock; al parecer Burton C.Bell estaba de muy buen humor, aunque sonaba mejor cuando estaba enojado porque hay muchos tonos que simplemente ya no puede alcanzar y que era muy notorio, sobre todo en los temas más conocidos de la banda. Gracias a la presencia de Dino Cazares y al resto del grupo, las partes cojas de su presentación se vieron compensadas por riffs pesados y demoledores en piezas como Demanufacture y Zero Signal. Aunque eso sí, pura agresividad acompañada de una batería que sonaba como golpear unas pequeñas latas, simplemente horrible. Hubo momentos intensos, como Edgecrusher y Digimortal, Self Bias Resistor y hacia el final, Replica.

The Bourbon Boys tocaron a la misma hora que H.E.A.T. en el Zeppelin Stage. H.E.A.T. como plus, tienen nuevo cantante– sonaron un poco mal, pero aún así la banda se esmeró y sus temas más conocidos como Living On The Run y 1000 Miles se hicieron presentes.

En el pequeño escenario Rockklassiker hubo otra buena propuesta, pero esta se diluyó por el mal sonido con el que contaron, aunado a que el sonido del Rock Stage les rebotaba directamente, una constante que desafortunadamente demeritó el trabajo de (casi) todos los que tocaron ahí.

A las 21.30, The Crown en el Sweden Stage, convocó a una mínima audiencia, un desacierto, teniendo en cuenta que es uno de los escenarios principales. The Crown son rápidos e intensos pero al final, genéricos.

El turno de Entombed se empalmó con el de Dinazty y a las 11 de la noche. Se había reunido a una impresionante cantidad de personas en el Zeppelin Stage. Conscientes de estar ante un público conocedor, trabajaron mucho en pulir su presentación. Haciendo un cuidadoso repaso de sus trabajos más recientes, lograron mantener al público saltando y cantando sus temas durante toda su presentación a pesar del frío. Un set poderoso y largo, que fue lo mejor de esta primera jornada de Sweden Rock, aunque eso sí, sus camisetas estaban muy caras.

En el primer día del festival, Edguy se presentó en el Sweden Stage a la media noche; la voz chillona de Tobías Sammet se escuchaba en cada rincón y más allá del campamento. El quinteto demostró ser un grupo muy sólido, una banda que ha adquirido fuerza y que ha trabajado durante años en mejorar, tanto en composiciones como en sus presentaciones.

La primera parte del set abrió con una fuerza tremenda con Nobody's Hero, seguida de temas como The Arcane Guild ,Tears Of A Mandrake, Rock of Cashel, In The Land Of Miracle, Lavatory Love Machine, Vain Glory Opera, seguida de Robin Hood tras la que Felix Bohnke se lució con un espectacular solo de batería. Tobias hacía corear a la gente entre canción y canción, quizá un poco demasiado; seguirían hacia el final, Ministry Of Saints, Save Me y Superheroes. Dejando Babylon, The Trooper de Iron Maiden y King Of Fools para el encore, cerrando así un gran día en el libro del Sweden Rock.

CONTINÚA…

Lamb of God, el Cordero que alimentaba Zombies

Lamb Of God – EXCLUSIVA desde Madrid, España

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Martes 19 de Junio de 2012
Sala La Riviera
Por Gustavo Calette
Fotos: Gustavo Calette/Archivo

"Lamb of God, el Cordero que alimentaba Zombies"

Hace algunos años un par de amigos me platicaron que en el Ozzfest de 2007 habían visto uno de los más grandes moshpits en sus vidas. Se organizó con una banda de Virgina llamada Lamb Of God. Aunque yo ya los había escuchado, aún no tenía entusiasmo por verlos en directo, pero a partir de ese momento y después de ver unos cuantos videos, todo cambió. 

No fue sino hasta tres años después, en 2010, cuando Lamb Of God visitó la Ciudad de México, cumpliendo por mucho las grandes expectativas que tenía de ellos. El 5 de octubre se presentaron ante un Circo Volador repleto, dando un concierto brutal, Search & Destroy estuvo ahí para dar cuenta de ello.

  Ahora, con una gira que les lleva por varios países de Europa promocionando Resolution, su más reciente producción, llegaron a La Riviera en Madrid, lugar donde ante aproximadamente mil personas, dejaron claro para que quizá son los que encabezan la camada de la New Wave of American Heavy Metal.

Con una manta que reproducía a gran escala la portada del nuevo disco, Chris Adler, Willie Adler, Randy Blythe, Mark Morton y John Campbell convirtieron a todos los asistentes en una especie de zombies que de forma inevitable respondían violentamente a los sonidos que surgían desde los amplificadores.

Hubieron algunos que saltaban por los aires, otros surfeaban por el público, muchos agitaban la cabeza como si hubieran recibido la promesa de un jugoso premio si la sacaban de su lugar de costumbre. Otros movían las manos, cual muertos vivientes, pidiendo más y más; mientras, el cordero alimentaba.

No había tiempo para descuidos, pues de lo contrario, el moshpit inspirado por Ruin o Redneck, te llevaba sin ninguna esperanza de volverte al mismo lugar. En este punto ya no se distinguía entre hombre o mujer, si estabas en medio del camino, era más seguro correr de “manera irracional” (así define la wikipedia al moshpit) para evitar ser presa de la horda de zombies sedientos e irracionales que acudieron a la cita con “el cordero de dios”.

Al igual que aquel 5 de octubre en México, la producción no dejó absolutamente nada que desear. Creo que una variable para medir el buen audio de un concierto es el grado de sordera y zzzzumbido que genera en el público, así como el tiempo que se tarda en recuperar el oído. En este caso puedo decir que al salir y ahora mismo, unas cuantas decenas de horas después del concierto, solo escucho un “biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip”.

Agradecemos a Last Tour International por todo el apoyo otorgado en esta ocasión.

SETLIST
01. Desolation
02. Ghost Walking
03. Walk With Me in Hell
04. Set to Fail
05. Now You've Got Something to Die For
06. Ruin
07. Hourglass
08. The Undertow
09. Omerta
10. Contractor
11. The Number Six
12. Laid to Rest

ENCORE
13. The Passing
14. In Your Words
15. Redneck
16. Black Label

Funeral Whore - Step Into Damnation

Funeral Whore – Step Into Damnation

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Por Samuel Segura

Funeral Whore
Step Into Damnation

Chaos Records

Los gritos de una mujer desesperada, a punto de morir, se escuchan. Es el ruido que causa el terror que proviene de aquella garganta. ¿Será un monstruo? ¿Un cuchillo a punto de degollarla? Lo que sea no lo sabremos, porque entonces los rasgueos comienzan. Al estilo de aquella banda llamada Mortician. Sin embargo, la voz, el tempo, son distintos. Pero sí suena a banda deathmetalera de los noventa. Gabacha, pero con aires de Europa. Es la producción, la estructura de las canciones, las que poseen esa maldad tácita que permea cada riff, que se acrecienta con esas introducciones acompañadas por fragmentos de películas de horror. Todos los elementos están ahí, como si se tratara de una receta. Como si alguien la hubiera escrito con el vómito de algún zombie que se arrastraba por las calles de cualquier parte. ¿Quién? Tampoco lo sabremos. Chance el diablo. Lo único escrito es que Funeral Whore nacieron en 2006 y que este, su primer larga duración, salió a través del sello mexicano Chaos Records. Es decir que, al oído más fino, al más martilleado por Pestilence —compatriotas de los creadores de este Step Into Damnation—, habría omitido eso. Y habría pensado que este disco es verdaderamente un producto de aquella década. Pero que no lo sea no le resta personalidad, ejecución sabrosa de ritmos thráshicos-punketos, feeling y amor por el género. Méritos, como dicen. Ojo. El pedo es, y no hay por qué buscarle más, que este disco ya se hizo antes. Por otras bandas que también siguieron los mandamientos del death metal.