
Editorial por Sergio Alvite
Este 2011 enfrentamos un reto aún mayor que en años anteriores y creemos que el resultado es equiparable a su travesía. De entre una gama de apoteósicos discos que se editaron a lo largo de casi 12 meses, llegamos a lo que consideramos lo mejor y al rumbo en que se dirige nuestra música, dejando atrás viejos recuerdos que marcaron tendencia en su tiempo. Este es el sonido que apunta hacia el futuro; el soundtrack de nuestra presente vida.
En 15 o 20 años celebraremos las reediciones de estos materiales con historias que nunca antes se habían contado, con rarezas y alabando el proceso de composición, algo que quedará en los anales del heavy, glorificando así una época que nos rebasó.
Gracias a todos por sus visitas y por la lectura, ello nos ayuda y nos empuja a seguir innovando en el medio y mantenernos en México y América latina como El Sitio de Metal Más Grande de Habla Hispana.
A diferencia de otras entregas y por primer año en S&D, los protagonistas de los primeros lugares nos comentan en exclusiva acerca de formar parte de este Top 35, algo inédito para un sitio mexicano de metal en toda la historia.
Sin intención de descubrir el hilo negro y sin complacencias, entregamos Los 35 Mejores Discos del 2011…
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Colaboradores y escritores de este artículo en orden de aparición:
Javier “Show” Villalpando (J.S.), Miguel Ángel Palafox (M.P.), Sergio Alvite (S.A.), Pablo Barrios (P.B.), Juanito el del Demo (J.M) y Samuel Segura (S.S.).
35 The Wounded Kings – In The Chapel Of The Black Hand
Esta banda británica escribe, en éste su tercer álbum, Doom con D mayúscula. D de densidad, de diabólico y despacio, con pasos seguros y un discurso bastante sólido, The Wounded Kings se deshacen de comparaciones con Electric Wizard y se concentran en hacer doom psicodélico a su manera. Guiados por su sacerdotisa, la cantante Sharie Neyland, nos adentran en un místico y ocultista viaje através de sólo cuatro canciones (tres de ellas rebasan los diez minutos). La psicodelia y poder jamás tuvieron tan buena relación desde los años gloriosos del doom crudo, antes de que llegaran los teclados góticos. J.S.
Selección S&D: The Cult Of Souls
34 Peste Noire – L’Ordure A L’etat Pur
Este material, su cuarta duración, es una muestra de que la banda no deja de evolucionar. Con el paso del tiempo se han alejado del sonido ortodoxo por uno mucho mas fresco. Las canciones que componen este disco son muy diferentes entre sí. Para oídos novicios, puede que el material se escuche infantil, con sonidos alegres e inusuales para el género. Pero la constante crítica y conceptos detrás de cada track lo justifican. Las temáticas que tratan en las letras están cargadas de crítica hacia la modernidad. Sin duda alguna Peste Noire es una de la bandas más “trve” y sincera de la actual escena francesa. M.P.
Selección S&D: Casse, Pêches, Fractures et Traditions
33 Red Fang – Murder The Mountains
Murder The Mountains explota en una mezcla que Red Fang expresa a través de sus distintos gustos por el stoner, sludge y hasta hard rock al estilo más alternativo. Con tintes que apuntan a Melvins por esos riffs tan sucios y a la vez contagiosos, acompañados por una voz que añade fortaleza y a la vez serenidad, casi como una analogía de Dave Grohl (Foo Fighters), y unas melodías a las seis cuerdas que recuerdan los primeros pasos de Queens Of The Stone Age. Esto es rock directo y sin escalas con el significado que se requiere para una guitarra masificada por la pólvora de un buen esqueleto rítmico. S.A.
Selección S&D: Hank Is Dead
32 Subrosa – No Help For The Mighty One
Con tres mujeres al frente de la banda, esta agrupación de doom/sludge/stoner y el LP No Help For The Mighty Ones, ha sorprendido a más de uno: canciones largas, lentas, densas, con un tono de guitarra sucio, un bajo distorsionado pero a la vez con melodías sutiles, frágiles y hermosas. Se logra posicionar en los más alto del año por su entrega y pasión. Al escuchar hay algo de mística y magia en el ambiente, algo característico que ninguna otra agrupación puede dar. Este álbum refleja que Subrosa se puede convertir en una de las bandas más importantes del género si siguen en este camino. P.B.
Selección S&D: The Inheritance
31 Obscura – Omnivium
Destreza técnica, diferentes entonaciones de voces guturales y limpias, guitarras clásicas del death mezcladas con guitarras speed y acústicas, sonidos de bajo jazzero… algo de Opeth por aquí, algo de Cynic por allá. El bajista Jeroen Paul Thesseling dejó la banda tras la grabación de este álbum, pero afortunadamente se alcanzó a repetir la alineación del impresionante Cosmogenesis, con lo que se puede garantizar que, quien disfrutó ese álbum, valorará Omnivium en todo su esplendor. Como ingrediente extra, las letras están basadas en la obra del filósofo alemán Friedrich Schelling. J.M.
Selección S&D: A Transcendental Serenade
30 Burzum – Fallen
Sorpresivo, Fallen no está hecho para cumplir expectativas. El segundo álbum de Varg Vikernes desde que salió de prisión en 2009, podría parecer la caída de Burzum. Pero no lo es. Al contrario, es la vuelta a la productividad del músico noruego -dos álbumes en un periodo de un año- donde no da tregua. Continúa en la línea del Belus, con elementos de su material antiguo, pero más pulido. Con voces limpias, elementos que no se esperan en una grabación de esta banda. Por eso es sorpresivo. No por sus letras, ni por su arte, sino por su música que aún transmite esa oscuridad que proclama su nombre. S.S.
Selección S&D: Enhver Til Sitt
29 Sólstafir – Svartir Sandar
Qué complicado resulta etiquetar a una banda que derrocha una búsqueda de originalidad. Porque es difícil innovar del todo, Sólstafir al menos lo intenta. Y en este cuarto disco de estudio, los Islandeses lo consiguen. Irradian algo de luz -de sol- dentro de la oscuridad que su música puede representar. Sus composiciones, frías, melódicas y enérgicas, exploran la naturaleza, la de los hombres y la de su entorno, llena de dolor, de sentimientos que se reparten en dos discos, de seis canciones cada uno. El camino de un caballero manchado por una hoja repleta de sangre. S.S.
Selección S&D: Þín Orð
28 Krallice – Diotima
Krallice es una banda que ha construido su reputación en base a ciertas paradojas y contrastes musicales. Es una banda de la actual ola de black metal americano que no necesariamente se atiene a lo que dicta el género, basándose primordialmente en los acelerados beats de batería y los riffs de guitarras en trémolo típicos del black metal, sin embargo sus vocales han mutado hacia un terreno más death metal dentro de aceleradas nubes post-rock, y su ideología basada en ambigüedad más nihilista. Todo esto dicho, Krallice nos regala un gran y agresivo álbum que no respeta ninguna regla. J.S.
Selección S&D: The Clearing
27 Primordial – Redemption At The Puritan's Hand
Por el título, uno puede pensar que se trata de un intento por redimirse ante los oídos de los puristas del género, pero nada más alejado de la realidad: Primordial conserva ciertos rasgos de black metal, pero al igual que Enslaved y Nachtmystium, han llevado el estilo hacia su propio terreno, transfigurándolo e imprimiéndole un sello único, con instrumentación sofisticada, vocales distintivas y tonos ceremoniales, en una mezcla que incluye algo de thrash metal y bastante de folk irlandés, pero que invariablemente sorprende, por la extraordinaria coordinación que logran mantener a un ritmo vertiginoso. J.M.
Selección S&D: Bloodied Yet Unbowed
26 Devil – Time To Repent
Noruega es un gran sembradero de talento y ahora lo dirige hacia el doom, género que en los últimos años se ha engrandecido gracias a sus nuevos exponentes. Devil es uno de ellos. Time To Repent es su álbum debut tras un demo en 2010. El disco es una obra sincera de principio a fin con riffs masivos que se clavan en la cabeza y letras llenas de ocultismo; esto último no sólo se aprecia en la composición, sino también en la imagen y producción, muy al estilo Pentagram y con un toque setentero. Temas a medio tiempo con la suficiente imponencia de un estilo que sobrepasa la perdición. S.A.
Selección S&D: At The Blacksmith's



Cuidado. Dystopia te tomará del cuello y comenzará a apretarlo. No va a soltarte hasta que te pongas frío y estés al borde de la muerte (Days of Rage). En tu agonía te dará tiempo, en el que podrás respirar y revalorar la vida (End of Innocence) y resignarte a perderla.
Así, el pasado lucirá acogedor. No será historia, será el anhelo de un lugar habitable. Permanecerá en tu recuerdo, pero se hará pedazos de un golpe (Boiling Point). Rogarás porque el destino sea verdadero, para que te conduzca a lo que habías forjado durante tu vida: un futuro apacible, donde puedas reír y amar.

"I’m ready, ready to begin, you bastard"
Hallaremos thrash y heavy metal de mucha potencia. De esa que te prende aunque no quieras. Aderezado con toques de "groove" y hasta death, gracias a los blastbeats de Charlie Benante. Joey Belladona pone la sal. Este disco no sería lo mismo sin él. Su voz es un cántico de sirena envolvente que no permite regresar del viaje al que te sumerge. La pimienta la ponen Scott Ian y Rob Caggiano con su juego guitarrero-boxístico, riffs al hígado.









El recibimiento del público (de esa escena que aún perdura, quizá con menos brillo pero con la misma fuerza, la del deathcore) para las bandas mexicanas fue ejemplar. A todas se les puso atención y su debido apoyo. Se notó esa unión que en otros toquines igualmente 'underground' no se alcanza a percibir, que con otras bandas mexicanas no se da. Se armó el mosh desde entonces, los brincos y algunas patadas, baile característico en este estilo tan cercano al death metal y demás géneros extremos.
Ronnie Canizaro (voz) y Joe Buras (teclado), no dejaron de agradecer. A cada minuto dieron todo de sí. Público y banda.
A partir de Reroute to Remain de 2002,
La voz es fundamental. Anders Fridén es una vocalista con un registro cada vez más trabajado, particular y reconocible que explora nuevos derroteros no escuchados antes en él. Y las letras se incrustan más en las honduras de los sentimientos humanos con un trasfondo de tipo social, transgresor, de luchas internas y externas (Deliver Us).
Un ruido extraño, interferente, comienza. Lo acompaña una guitarra acústica y lo que parecen unos gritos femeninos. Pero, es difícil tener la certeza de ello. El caos sonoro y la distorsión, impiden identificar aquello que suena al margen de la música. Sin embargo, ese desorden auditivo se percibe completamente planeado, adrede.
Muchas veces, en vez de una letra, suenan quejidos. Ruidos, ambientaciones, sampleos que encajan con la interminable sucesión de blastbeats y solos disonantes. Y en otras ocasiones, las canciones se asemejan entre sí, principalmente por algunos riffs. Hasta el grado de compararlas y diferenciarlas en el acto. Es por ello que este álbum debe escucharse sin pensamientos previos, como si la casualidad nos hubiese llevado hasta él.

Es un material que refleja la música del siglo que vivimos, donde los pianos ya son parte del escenario metalero. En el que la pureza se concentra en las letras. No se estanca en el pasado, camina por sí mismo. Aunque por momentos se sienta lento y la escucha tropiece un poco. Porque ya no hay velocidades estratosféricas, como en sus primeros materiales. La rapidez aquí se llama: Infernal Maze, The Game Never Ends y Event Horizon.