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At The Gates: Las Flamas del Final

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Viernes 20 de Julio de 2012
Circo Volador
México, D.F.
Por Samuel Segura
Fotos: Germán García

Salió cubierto con una gruesa sudadera, como si dentro estuviera helando. Y con gorra, como la que se le ha visto en otros sitios, como si el sol golpeara su rostro, de frente. Más ahí estaba todo a oscuras y ardiendo; la llama de un cigarrillo, a lo lejos, todavía alcanzó a alumbrar el recinto tras una última bocanada. Slaughter of the soul, Suicidal Final Art. El griterío, la necesidad de arrojarse alslam, eran tan extremos como el calor que los cuerpos generaban. Las puertas del infierno estaban abiertas y el sudor era el azufre que causaba escozor. Y las almas, asesinadas, pecadoras, se esparcieron hambrientas de alaridos desgarrados que les devolvieran un poco de vida. Ahí estaba él, con el brazo izquierdo extendido al frente, hacia aquellos que le gritaban y lanzaban sus dedos índice y meñique al aire en señal universal —de ese universo alterno al que pertenecen— de agradecimiento; aquellos que se golpeaban entre sí al ritmo de la canción que titula su disco más famoso; ahí estaba él, de pronto ya sin la sudadera y sin la gorra, con sus cejas rubias, casi blancas, y el cabello cada día más escaso; la barba abundante y una playera de sus compatriotas Vomitory. Detrás suyo, en la batería, Adrian Erlandsson; a su derecha, el guitarrista Martin Larsson; y a su izquierda, además del Diablo, los hermanos Björler: Jonas al bajo y el otro, Anders, en la otra lira. At The Gates.

Era su primera vez ahí, en el circo que tiene alas, lugar gustoso del death metal old school, a decir de el. De Tomas Tompa Lindberg, legendario a sus 39 años por darle su voz, su furia, también a otras bandas, igualmente legendarias, llámense The Crown, Lock Up, NightrageCold resultó paradójica al calentar más los ánimos y dar paso a la devastación que Terminal Spirit Disease, Under a Serpent Sun o World of Lies, provocaron. Las canciones de aquel álbum de 1995 —que significó su éxito rotundo y disolución—, hicieron temblar las gradas, contrario a lo que Lindberg pensaba: sus viejas piezas: The Burning Darkness, All Life Ends, Kingdom Gone, no alcanzaron ese efecto telúrico. Ello no fue motivo —ni las fallas de audio, ni la resistencia de algunas cabezas y piernas para moverse—, para que Erlandsson no diera lecciones de tupa tupa, o para que los Björler hicieran lo que quisieron con los punteos y riffs "made in" Gotenburgo. Ocultos como sombras, apenas iluminados por las tenues luces verdes y rojas, At The Gates encendieron las flamas del final. The Beautiful Wound, Unto Others, Need, sonaron antes de que desaparecieran ante el azoro y la satisfacción de varios cientos de individuos ataviados por playeras con su logo estampado al frente. Antes de que ese fuego calcinara la piel de todos, lenta y gratamente.

Vader: Lluvia de Sangre

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Jueves 28 de Junio de 2012
Circo Volador
México, D.F.
Por José Eduardo Muñoz Flores
Fotos: Germán García

La noche de Vader pintó para ser una noche en el infierno donde estos pioneros del death metal polaco lo hicieron de la manera más escalofriante.

La noche inició con los teloneros que muchos no sabían quiénes eran, y resulta que fueron Rain Shatter, ganadores de la batalla de las bandas. Ellos son de Guadalajara quienes interpretan death melódico; tocaron alrededor de seis canciones. El público del Circo Volador los recibió con gran aceptación y ellos estaban muy entusiasmados y dominando el escenario. Después de haber terminado, el entarimado se tornó obscuro. Con luces rojas atrás de las bocinas se alcanzaba a notar Spider, afinando su guitarra para dar inicio al concierto, cuando de repente James Stewart, baterista, apareció con la gente enloquecida para que empezara la noche; dando un intro con Ultima Thule de su más reciente disco Welcome To The Morbid Reich, el ambiente se tensó y llenó de gritos cuando el grupo hizo su aparición entera y comenzaron con Return To The Morbid ReichPeter imponía presencia y dominio con el público, había una muy buena comunicación dando las buenas noches y preguntando si estábamos preparados para una noche en el infierno.

La noche en verdad estuvo muy surtida en cuanto al setlist donde el nuevo baterista demostró su devastadora técnica, como en el tema Sothis, dominando el doble bombo de manera brutal. En cuanto al audio, fue algo pasable ya que hubo problemas tanto en batería como en el bajo y una que otras veces con Spider en su guitarra.

Continuaron con Devilizer, riffs brutales que se escuchaban en todo el lobby del Circo y moshpit por todas partes. Peter mostró respeto hacia el público mexicano: “Gracias locos” y preguntó si aún queríamos más; la respuesta se respondió a todo pulmón para que continuaran con algo de su nuevo álbum en ambiente para Come And See My Sacrifice. La gente no lució ni un poco cansada a pesar del infierno que vivíamos. 

I Am Who Feasts Upon Your Soul y Black Velvet And Skulls Of Steel continuaron, temas relajados para recuperar el aliento ya que apenas estábamos a la mitad del concierto. El público pedía algo de la vieja escuela de Vader como lo fue Wings, donde la bestialidad del tema derrumbó el escenario y motivó a que la gente volara hacia el escenario. Carnal sonó y siguió Sword of the Witcher, una canción tan aclamada que se interpretó con furia. Decapitated Saints mantuvo el poder de la noche a la que no se le veía fin. Peter preparaba algo especial para el cierre ya que continuó con The Final Massacre.

Para que nos fuéramos con buen sabor de boca, Dark Age, donde el “wall of death” estuvo presente, pero esto no bastó para terminar de matarnos, por lo que siguió Helleluyah (God Is Dead), tema que erizó la piel con tremendos riffs y la voz de Peter sumamente clara para poder apreciarla al igual que los demás instrumentos. Muchos pensábamos que con esto iba a terminar el concierto pero no fue así las personas coreaban “Vader, Vader, Vader”.

Regresaron con un encore brutal que fue This Is the War que provocó destrucción en el Volador, pero lo mejor era lo siguiente. Fue entonces cuando se retiraron un momento para darse un descanso; lo que no sabíamos era que nos esperaba una sorpresa. A su regreso empezó esa intro que todos conocemos, Raining Blood, la gente enloqueció y se hicieron múltiples moshpit. La gente quedó más que complacida con ese cover, todos coreando, gritando y sobre todo llenos de euforia. La banda se despidió muy complacida con el recibimiento y dijeron adiós marcha imperial de Star Wars.

La noche fue espectacular; algunos esperábamos más del setlist, otros se fueron satisfechos. Poderoso inicio para continuar en Sudamérica.

SETLIST
Return to the Morbid Reich
Sothis
Devilizer
Come and See My Sacrifice
Cold Demons
I Am Who Feasts Upon Your Soul
Black Velvet and Skulls of Steel
Wings
Carnal
Sword of the Witcher
Decapitated Saints
The Final Massacre
Dark Age
Helleluyah!!! (God Is Dead)
ENCORE
Para Bellum
This Is the War
Raining Blood

Sweden Rock – EXCLUSIVA – Todo lo acontecido

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6, 7, 8 y 9 de Junio de 2012
Sölvesborg, Suecia
Texto y Fotos por Rebeca Martell

El Sweden Rock es uno de los festivales de rock más grandes de Europa y se caracteriza por tener un cartel que cada año, abarca un gran espectro de los subgéneros del rock; programando bandas de blues y rock sureño, pasando por kent, hasta leyendas del death metal como Obituary y todo lo que hay en medio a lo largo de sus 21 años de vida.

Crea fama y échate a dormir, dice el refrán, pero crear fama y mantenerla vigente durante 21 años requiere de mucho trabajo. Este año, a pesar de la fama de Sweden Rock, no fue sold out para beneficio de los asistentes.

El festival es famoso por la tremenda parranda que supone reunir a tantos rockeros de diversas generaciones y latitudes, así como por la presunta amabilidad de los asistentes. Con el entusiasmo de conocer uno de los nodos sagrados del metal, fuimos a para ver cómo es en realidad el festival de metal más grande de Suecia.

Miércoles 6

Oficialmente Reenact sería el acto inagural de ésta edición del Sweden, sin embargo en la praxis los nuevos heroes de Suecia, Sabaton, fueron quienes cortaron el listón de un nuevo capítulo en la historia del masivo escandinavo, convocando a una gran audiencia que se entregó por entero a cada uno de los temas interpretados.

Los grupos suecos In Solitude y Pompei Nights hicieron sus pininos en el Rockklasikker Stage.

Tras la desarticulada presentación de Fear Factory  en el festival Hell & Heaven en Guadalajara (2011), no queda otra más que intentar sacarse la espina, e ir a ver si fue mala suerte lo ocurrido en México el pasado noviembre.

Y bien, pasadas las 18:30, Fear Factory reunió a una notable concurrencia, despertando una gran expectación en los alrededores del Sweden Stage. El arranque fue sonoro y poderoso con Shock; al parecer Burton C.Bell estaba de muy buen humor, aunque sonaba mejor cuando estaba enojado porque hay muchos tonos que simplemente ya no puede alcanzar y que era muy notorio, sobre todo en los temas más conocidos de la banda. Gracias a la presencia de Dino Cazares y al resto del grupo, las partes cojas de su presentación se vieron compensadas por riffs pesados y demoledores en piezas como Demanufacture y Zero Signal. Aunque eso sí, pura agresividad acompañada de una batería que sonaba como golpear unas pequeñas latas, simplemente horrible. Hubo momentos intensos, como Edgecrusher y Digimortal, Self Bias Resistor y hacia el final, Replica.

The Bourbon Boys tocaron a la misma hora que H.E.A.T. en el Zeppelin Stage. H.E.A.T. como plus, tienen nuevo cantante– sonaron un poco mal, pero aún así la banda se esmeró y sus temas más conocidos como Living On The Run y 1000 Miles se hicieron presentes.

En el pequeño escenario Rockklassiker hubo otra buena propuesta, pero esta se diluyó por el mal sonido con el que contaron, aunado a que el sonido del Rock Stage les rebotaba directamente, una constante que desafortunadamente demeritó el trabajo de (casi) todos los que tocaron ahí.

A las 21.30, The Crown en el Sweden Stage, convocó a una mínima audiencia, un desacierto, teniendo en cuenta que es uno de los escenarios principales. The Crown son rápidos e intensos pero al final, genéricos.

El turno de Entombed se empalmó con el de Dinazty y a las 11 de la noche. Se había reunido a una impresionante cantidad de personas en el Zeppelin Stage. Conscientes de estar ante un público conocedor, trabajaron mucho en pulir su presentación. Haciendo un cuidadoso repaso de sus trabajos más recientes, lograron mantener al público saltando y cantando sus temas durante toda su presentación a pesar del frío. Un set poderoso y largo, que fue lo mejor de esta primera jornada de Sweden Rock, aunque eso sí, sus camisetas estaban muy caras.

En el primer día del festival, Edguy se presentó en el Sweden Stage a la media noche; la voz chillona de Tobías Sammet se escuchaba en cada rincón y más allá del campamento. El quinteto demostró ser un grupo muy sólido, una banda que ha adquirido fuerza y que ha trabajado durante años en mejorar, tanto en composiciones como en sus presentaciones.

La primera parte del set abrió con una fuerza tremenda con Nobody's Hero, seguida de temas como The Arcane Guild ,Tears Of A Mandrake, Rock of Cashel, In The Land Of Miracle, Lavatory Love Machine, Vain Glory Opera, seguida de Robin Hood tras la que Felix Bohnke se lució con un espectacular solo de batería. Tobias hacía corear a la gente entre canción y canción, quizá un poco demasiado; seguirían hacia el final, Ministry Of Saints, Save Me y Superheroes. Dejando Babylon, The Trooper de Iron Maiden y King Of Fools para el encore, cerrando así un gran día en el libro del Sweden Rock.

CONTINÚA…

Lamb Of God – EXCLUSIVA desde Madrid, España

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Martes 19 de Junio de 2012
Sala La Riviera
Por Gustavo Calette
Fotos: Gustavo Calette/Archivo

"Lamb of God, el Cordero que alimentaba Zombies"

Hace algunos años un par de amigos me platicaron que en el Ozzfest de 2007 habían visto uno de los más grandes moshpits en sus vidas. Se organizó con una banda de Virgina llamada Lamb Of God. Aunque yo ya los había escuchado, aún no tenía entusiasmo por verlos en directo, pero a partir de ese momento y después de ver unos cuantos videos, todo cambió. 

No fue sino hasta tres años después, en 2010, cuando Lamb Of God visitó la Ciudad de México, cumpliendo por mucho las grandes expectativas que tenía de ellos. El 5 de octubre se presentaron ante un Circo Volador repleto, dando un concierto brutal, Search & Destroy estuvo ahí para dar cuenta de ello.

  Ahora, con una gira que les lleva por varios países de Europa promocionando Resolution, su más reciente producción, llegaron a La Riviera en Madrid, lugar donde ante aproximadamente mil personas, dejaron claro para que quizá son los que encabezan la camada de la New Wave of American Heavy Metal.

Con una manta que reproducía a gran escala la portada del nuevo disco, Chris Adler, Willie Adler, Randy Blythe, Mark Morton y John Campbell convirtieron a todos los asistentes en una especie de zombies que de forma inevitable respondían violentamente a los sonidos que surgían desde los amplificadores.

Hubieron algunos que saltaban por los aires, otros surfeaban por el público, muchos agitaban la cabeza como si hubieran recibido la promesa de un jugoso premio si la sacaban de su lugar de costumbre. Otros movían las manos, cual muertos vivientes, pidiendo más y más; mientras, el cordero alimentaba.

No había tiempo para descuidos, pues de lo contrario, el moshpit inspirado por Ruin o Redneck, te llevaba sin ninguna esperanza de volverte al mismo lugar. En este punto ya no se distinguía entre hombre o mujer, si estabas en medio del camino, era más seguro correr de “manera irracional” (así define la wikipedia al moshpit) para evitar ser presa de la horda de zombies sedientos e irracionales que acudieron a la cita con “el cordero de dios”.

Al igual que aquel 5 de octubre en México, la producción no dejó absolutamente nada que desear. Creo que una variable para medir el buen audio de un concierto es el grado de sordera y zzzzumbido que genera en el público, así como el tiempo que se tarda en recuperar el oído. En este caso puedo decir que al salir y ahora mismo, unas cuantas decenas de horas después del concierto, solo escucho un “biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip”.

Agradecemos a Last Tour International por todo el apoyo otorgado en esta ocasión.

SETLIST
01. Desolation
02. Ghost Walking
03. Walk With Me in Hell
04. Set to Fail
05. Now You've Got Something to Die For
06. Ruin
07. Hourglass
08. The Undertow
09. Omerta
10. Contractor
11. The Number Six
12. Laid to Rest

ENCORE
13. The Passing
14. In Your Words
15. Redneck
16. Black Label

Lamb Of God y Hatebreed: Noche de ‘Wall of Death’

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Martes 10 de Abril de 2012
José Cuervo Salón
México, D.F.
Por Alfredo Huerta
Fotos: Guacamole Project

Sin duda este evento era de los más esperados para este 2012 y no defraudó a nadie.

En los alrededores del José Cuervo se respiraba un muy buen ambiente y con el paso de las horas el lugar se fue llenando con fans ansiosos por ver a sus ídolos interpretar los clásicos que los han puesto como bandas consolidadas en el género.

La velada comenzó en punto de las 8:00 pm con la salida del quinteto de Hatebreed liderado por Jamey Jasta. Hands of a Dying Man fue la elegida para abrir el concierto y los fans de la agrupación se entregaron desde el primer acorde.

El setlist estuvo repleto de temas que incitaban a la formación de mosh pits en toda la pista del lugar. I Will Be Heard, Last Breath, Smash Your Enemies, Live For This, Defeatist, Everyone Bleeds Now, Doomsayer y Destroy Everything fueron las más vitoreados por todo el público.

El quinteto de New Heaven, Connecticut, después de estar alrededor de 45 minutos en el escenario, dejó a todos los presentes con el ánimo a tope y con ansias de ver a la banda de Richmond, Virginia: Lamb Of God.

Randy Blythe, Mark Morton, Chris Adler, Willie Adler y John Campbell, hicieron su aparición en punto de las 9:30 pm y como era de esperarse “El recinto del Tequila” se vino abajo. Desolation y Ghost Walking, canciones de su más reciente material Resolution, fueron las primeras elegidas por la agrupación.

Para deleite de toda la gente que abarrotó el lugar, los clásicos se hicieron presentes: Walk With Me in Hell, Now You've Got Something to Die For, Ruin Hourglass, Omerta, Laid To Rest, Redneck y Black Label fueron las mas ovacionadas.

Mosh Pits por doquier y el ya famoso "Wall of Death" no faltaron en ningún momento. Como sucedió en su visita pasada al Circo Volador (2010), el tema bautizado como “México” se hizo presente gracias a los coros insistentes del pÚblico entre cada canción.

Aunque el audio (muchas veces criticado en este lugar) casi no falló, fue necesario resolver un problema con la afinación de la batería de Chris Adler después de haber interpretado los primeros cortes.

La entrega de cada uno de los fans cautivó de nueva cuenta a los estadounidenses, la cual aprovechó para grabar gran parte del concierto gracias a un integrante de su Staff que se encontraba en la parte derecha del escenario (junto a Mark Morton) y que de hecho también nos acompañó en la entrevista que hicimos horas antes a Chris Adler.

Este evento quedará grabado en la mente de todos los presentes y esperemos que la grabación ya mencionada salga a la luz como material extra en algún DVD de Lamb Of God.

Sigue a Metal Gods México en Twitter y checa la cobertura que hicimos durante el concierto.

Opeth: Prueban su Legado

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Domingo 25 de Marzo de 2012
Circo Volador
México, D.F.
Por Sergio Alvite
Fotos: Germán García

Son pocas, literalmente son pocas las ocasiones en que se goza de un concierto tan completo como el que dio Opeth el 25 de marzo, y eso que no estamos considerando el que no vimos, el de un día antes, el cual se dice fue aún más excelso.

La entrega del quinteto sueco fue sublime, todo en un ambiente de gloria gracias al juego de luces, la armonía de la banda y un sonido impecable; si la perfección existe, entonces debe ser delegada al ingeniero de sonido. Todo rodeó a Mikael Åkerfeldt y compañía, quienes viven para Opeth.

El Circo Volador volvió a servir de escenario para una grandeza que estaba por explotar y así aconteció al abrir con The Devil's Orchard del disco que para algunos sigue siendo polémico, Heritage, el cual revitaliza la pasión de Åkerfeldt por lo clásico. Siguió I Feel The Dark del mismo álbum, el cual tuvo gran peso en la noche pues de el se desprendieron otros cortes como Folklore, la cual celebró su país de origen, Suecia, con luces que reflejaron en lo alto los colores azul y amarillo; The Lines In My Hand y Slither fueron los que complementaron el período que acaba de iniciarse con Heritage; Slither fue dedicada al inmortal Ronnie James Dio, en quien se pensó al momento de componer el tema.

Opeth tampoco dejó de lado la agresividad, de hecho esta se impregnó en la que cerró, The Lotus Eater, una que en la primera noche no se deleitó a la par de otras que si repitieron como Deliverance, The Grand Conjuration y The Drapery Falls, todas ellas épicas, extensas y las que glorificaron la guturalidad de su intérprete. Mención aparte al guitarrista Fredrik Åkesson, quien fungió como orquestador de solos e instantes de regocijo en las seis cuerdas.

De una forma más discreta pero demoledora estuvieron el baterista Martin Axenrot y el más nuevo miembro, el tecladista Joakim Svalberg. El primero, a diferencia de su anterior visita a México, se lució en un kit de batería sobrio con un solo bombo, fiel a la tendencia que manejan en Heritage, sin embargo eso no lo detuvo en las canciones más acojonantes. Svalberg se desenvolvió de forma reservada pero cada que podía se levantaba con los míticos cuernos en ambas manos como símbolo de poder.

El genio de Åkerfeldt, como así se denominó sobre el entarimado a manera de broma y modestamente, se dio el tiempo para presentar a cada uno en el grupo sin dejar de lado al uruguayo Martín Mendez, el cual meneaba lentamente su cabellera en aquellas que lo merecían, como fueron las pausadas Burden de Watershed (2008), y otras de textura magnífica como Harvest del hímnico Blackwater Park (2001) y Windowpane, composición proveniente de Damnation (2003).

La noche por desgracia para nosotros terminó y Opeth continúa ahora hacia Sudamérica. Nadie, y casi puedo asegurarlo, salió insatisfecho tras dos noches jubilosas y enardecidas; Opeth constata día a día que un lugar en la grandeza está apartado para ellos, por lo menos así lo dieron a entender aquí.

SETLIST
The Devil's Orchard
I Feel The Dark
Burden
Slither
Harvest
Windowpane
The Lines In My Hand
Folklore
The Drapery Falls
The Grand Conjuration
Deliverance
ENCORE
The Lotus Eater

SETLIST (Marzo 24)
The Devil's Orchard
I Feel The Dark
Face Of Melinda
Slither
Credence
To Rid The Disease
Folklore
Heir Apparent
The Grand Conjuration
The Drapery Falls
ENCORE
Deliverance

Dimmu Borgir: Tres Colores

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Domingo 19 de Febrero de 2012
Circo Volador
México, D.F.
Por Samuel Segura
Fotos: Germán García

Continuamente, Shagrath golpeaba su corazón con el puño. Dos o tres golpes, uno tras otro, que no siempre significaban lo mismo. A veces marcaban el ritmo de las canciones y otras, agradecían a los hijos de Satanás. Su público. Aquellos que fueron divididos en el infierno –unos sentados, otros de pie- por unos demonios de rojo. El lugar donde todas las almas tenían cabida si estaban acomodadas. El lugar que cambió de color según el estado de ánimo de lo que allí se escuchó.

Verde
(Whispering voices summoning screams/Waiting for Satan to bless their sins)

Quince años tuvieron que pasar para que los hijos de Satanás escucharan en su entereza el Enthrone Darkness Triumphant para dejar escapar los gritos ahogados que permanecían en sus almas condenadas. Las primeras notas de Mourning Palace desataron en ellos la furia contenida. Los gritos seguramente llegaron a oírse hasta el paraíso porque le siguió Spellbound (By the Devil) y después In Death's Embrace. En el infierno se premia a los pecadores.

Los demonios de rojo tuvieron que actuar ante el desconcierto provocado por la música y ante el que ellos mismos causaban porque el infierno no es un lugar que necesite vigilancia. Los hijos de Satanás estaban consternados por su presencia sobreprotectora. Además de las eternas –como el diablo- fallas de audio, que se mejoraron conforme transcurrió el Enthrone…, del que también sonaron The Night Masquerade, Tormentor of Christian Souls y a A Succubus in Rapture. Todas. Algunas se escucharon mucho mejor que otras pero en el infierno se premian las injusticias. 

Rojo
(Left are the kings of the carnival creation/Carrying out the echoes of the fallen)

Cinco minutos esperaron los hijos de Satanás para que el concierto continuara. No resultaron los únicos divididos. Después del último segundo de Raabjørn Speiler Draugheimens Skodde, deseaban la segunda parte. Aunque el concierto pudo haber terminado ahí, ¿qué más se le podía pedir a Dimmu Borgir tras tocar completo el Enthrone Darkness Triumphant? Arropados con sus harapos grises, la banda descargó Vredesbyrd, Kings of the Carnival Creation; además de tres canciones de su último álbum: Ritualist, Gateways y la homónima, Dimmu Borgir. El infierno une a los caídos.

Azul
(The battle raged on and on/Fuelled by the venom of hatred for man)
 
La espera acabó. Y el concierto se fue con ella. Los demonios de rojo no pararon de alinear al público en sus filas, de alumbrarlos con sus lámparas, de arrearlos. La banda tampoco paró. Las cartas finales de Dimmu Borgir fueron Puritania y Progenies of the Great Apocalypse. Una vez saciada la sed, los hijos de Satanás pudieron partir. Mientras salían, con Perfection or Vanity de fondo, los demonios de rojo les indicaban hacia dónde tenían que ir. Pero eso también terminó. En el infierno también se sufre.