El nuevo video de Kings Of Modesty, Never Touched The Rainbow, ya está disponible. El track forma parte del LP Hell or High Water, debut de los finlandeses a llegar el 4 de mayo. El clip fue dirigido por Carda Helenius en el hotel Vaakuna y el club Tiger de Helsinki, en su país de origen.
Esta semana fue destrozada, sino es que acaparada por el gran show que dio Napalm Death, Suffocation y Tenderizer, en la Ciudad de México. Con una parte, específicamente el lobby del Circo Volador, abarrotada, el show fue a la vieja usanza, recordando los mejores instantes de la Arena López Mateos.
Vive a continuación las imágenes del concierto, inmortalizadas por Germán García.
El conjunto estadounidense de técnica empedernida en el thrash que transgrede al progresivo, Anacrusis, volvió a presentarse en directo tras su reunión en el cotizado festival europeo, Keep It True XIII, llevado a cabo éste fin de semana pasado en Alemania. Más abajo puedes ver un clip en vivo de ésta gran agrupación que ya prepara su siguiente álbum.
El material que traen entre manos estos músicos dotados de gran habilidad, será doble y lleva por nombre Hindsight: Suffering Hour & Reason Revisited, el cual es su primer LP Suffering Hour, y su sucesor, Reason, que se anexa con la canción en formato demo de Apocalypse, todas ellas re-grabadas por Anacrusis y con un booklet a color de 24 páginas. Escucha aquí los temas Present Tense y Stop Me.
Setherial revela finalmente el arte de su nueva producción a salir en mayo, Ekpyrosis, a través del sello Regain Records. Alastor Mysteriis, baterista de los escandinavos, habla del redondo. "La temática lírica de 'Ekpyrosis' trata sobre la conexión metafórica al conflicto inevitable del universo, a través de la perspectiva y ángulo satánico." Ve aquí el video de su primer sencillo, A World In Hell.
Sábado 17 de Abril de 2010 Palacio de los Deportes
México D.F.
Por Juan Martínez
Fotos: OCESA/Salvador Bonilla
Temperamental, vanidoso, egocentrista… muchos han sido los calificativos que le han colgado a Dave Mustaine, pero lo que nunca ha estado en cuestión es su gran talento e innato virtuosismo, tanto para interpretar la guitarra como para elaborar composiciones imborrables de la memoria colectiva de la comunidad metalera, a tal grado que muchos lo consideran —y con argumentos sólidos— la verdadera mente maestra detrás del nacimiento del thrash metal. De manera incomprensible, en su última visita a México, en 2008, Megadeth fue relegado a un tugurio con un cupo de apenas 3,500 espectadores, mientras que ahora se les hace justicia y se les concede el Palacio de los Deportes, en donde caben hasta 20,000 espectadores, y el cual, hay que decirlo, estaba a reventar, con un lleno total.
Con la agrupación mexicana de metal progresivo Agora como abridores, los integrantes de Megadeth fueron apareciendo sobre el escenario en punto de las 21:00, acompañados de los tétricos acordes de Black Sabbath, mientras recibían una gran ovación por parte de los asistentes. Una situación muy divertida se dio un instante antes, cuando el público cantó eufóricamente la canción de fondo en el sonido local antes de la presentación —Two Minutes to Midnight—, como si ya se tratara del concierto principal. Sin duda, los ánimos estaban candentes.
Con sólo entrar en el recinto, la situación quedaba clara: la portada de Rust in Peace decoraba el fondo del escenario; un alivio para quienes no acaba de convencernos el Endgame (muy posiblemente, la misma sensación que experimentaron con la gira Somewhere Back in Time quienes prefieren el material antiguo de Maiden). Hubo clásicos, sin duda, pero el ingrediente fuerte de la noche consistió precisamente en la interpretación —en su totalidad y en perfecto orden— de los nueve temas del clásico Rust in Peace, recordado como uno de los grandes álbumes de metal de la historia, en la celebración de su vigésimo aniversario. Como en contadísimas ocasiones, el público mexicano sorprendió con su devoción absoluta y perfecto conocimiento acerca de la banda sobre el escenario, ya fuera lanzando al unísono un “¡Me-ga-deth!” que acompañó rítmicamente a los famosos riffs de Hangar 18 y Symphony of Destruction, vitoreando con un “¡Dave, Dave, Dave…!” la presencia instrumental del pródigo y entrañable Ellefson en temas como Poison Was the Cure, Dawn Patrol y Peace Sells, y cantando las canciones, incluso las del material menos popular, como She-Wolf y Trust del álbum Cryptic Writings — de gran manufactura, por cierto—; adicionalmente, la agrupación tocó un par de canciones del Endgame: la pegajosa The Right to Go Insane y el sencillo Headcrusher, que desafortunadamente no son las mejores, siendo preferibles This Day We Fight o Endgame, pero eso no fue impedimento para que el público las coreara animado. El mismo Mustaine reconoció: “Venimos de una gira por los Estados Unidos, y a pesar de que allá hablan inglés, no se acercan a lo que hacen ustedes”.
Inevitablemente, por momentos, al escuchar esas monumentales piezas del Rust in Peace, se extrañó la presencia de Marty Friedman sobre el escenario —quien era el impresionante guitarrista que militaba en el grupo en aquella época y, para muchos, el más fino compañero que ha tenido Mustaine—, pero eso sencillamente ya no es posible, así que tuvimos que conformarnos con Chris Broderick, quien, a pesar de no tener un currículum a la misma altura de sus antecesores (Chris Poland, Marty Friedman, Al Pitrelli y Glen Drover), no hizo tan mal trabajo reproduciendo los solos de guitarra que hicieron famosos los demás.
Para el encore, David Ellefson salió al escenario con una camiseta de la selección mexicana de fútbol, con lo que reafirmó la simpatía que los presentes sienten hacia él —aunque la triste realidad es que México volverá a ser eliminado del Mundial, pero cualquier pretexto es bueno para festejar—. Tras la inconfundible línea de bajo introductoria, un Mustaine “topless” apareció para entonar la gran Peace Sells, tras la cual, concluyó: “¡Espero que se la hayan pasado en grande, porque nosotros sí!” (“I hope you had a great time, ’cause we sure did!”). Y así, después de apenas una hora y media, el sueño terminó.
SETLIST
Intro: Black Sabbath
Skin O’ My Teeth
In My Darkest Hour
She-Wolf
Holy Wars… The Punishment Due
Hangar 18
Take No Prisoners
Five Magics
Poison Was the Cure
Lucretia
Tornado of Souls
Dawn Patrol
Rust in Peace… Polaris
Trust
The Right to Go Insane
Headcrusher
Symphony of Destruction ENCORE
Peace Sells (con un remate de Holy Wars)
Outro: My Way (versión Sid Vicious)
Metallica para mediados de los 80 era todo un monstruo del rock, pero su racha se vió infestada por la tragedia al perder en un accidente automovilístico a su bajista Cliff Burton. Luego de esos acontecimientos, el conjunto habiendo superado lo sucedido, se avocó a encontrar al reemplazo de Burton. La tarea concluyó cuando reclutaron a Jason Newsted quien pertenecía a Flotsam & Jetsam, una banda de thrash de Arizona.
La llegada de Newsted a Metallica no fue fácil pues tuvo que sufrir ciertas “novatadas” de sus nuevos compañeros, pero por encima de todo ello, el músico originario de Michigan pertenecería a uno de los plásticos más revolucionarios en la discografía de la banda y de la historia del heavy metal.
Nuevamente con Flemming Rasmussen a la producción y última colaboración con él, Metallica exploró campos laberínticos que anteriormente habían sobrevolado, pero es aquí donde bajaron a probar la fertilidad de esa tierra.
…And Justice For All presume las canciones más complejas en la carrera del grupo, ninguno de sus tracks dura menos de cinco minutos. Los asombrosos y derretidores solos de Kirk Hammett eran difíciles de replicar en los conciertos, y sobre todo es el material que hizo oficial su cortejo con un estilo bastante ilimitado en el rock, el progresivo. Si Death Magnetic, su lanzamiento de 2008, es para ti una gran CD, debes agradecérselo a …And Justice For All; el sonido es constantemente similar, tan sólo hay que comparar Blackened con That Was Just Your Life, o The End Of The Line con One.
Una controversia que ha perdurado a lo largo de los casi 21 años de vida de este redondo es la ejecución de Newsted. El bajo no se puede percibir en la grabación, es como si no existiera. Según Hammett, la razón principal fue porque las frecuencias del instrumento de Jason intervenían con las del frontman y guitarrista James Hetfield, no coincidían:
“Lo único que quedaba hacer era bajarle al bajo en la mezcla. Fue desafortunado pero por alguna razón u otra ese álbum es conocido por el bajo sonido. […] También fue un experimento, queríamos obtener un sonido directo y seco, y algunas personas les gustó ese sonido. Especialmente muchas de las bandas de nueva generación piensan que ese álbum suena grandioso. No estoy 100% seguro si fue exitoso, pero es un sonido único que tiene ese álbum.”
En general el ambiente sonoro de este cuarto larga duración es crudo y agresivo en comparación, con sus entregas previas. …And Justice For All podría catalogarse como el álbum más brutal en la carrera de Metallica percibido en Harvester Of Sorrow, Eye Of The Beholder, o la que da título al redondo. Su protagonismo es severo y descarnado; la batería es crujiente y al unísono, sigilosa, esto último por la producción que se eligió. Prevalece también ese dúo clásico de mástiles de Hammett y Hetfield que ya nos habían mostrado, destacándose en One y Blackened principalmente.
Al igual que en Ride The Lightning y Master Of Puppets, Metallica optó por un tema instrumental como To Live Is To Die, que fue más un tributo al fallecido Burton quien había sido parte de la composición. La ofrenda es un pasaje dramático con armonías de ensueño y guitarras acústicas que promovían su melosidad.
Discretamente …And Justice For All fue un presagio de lo que estaba por venir. Para este LP grabaron por primera vez un videoclip: One, una semi balada que ruge y destila lo mejor de sus actores.
A las 21:15 Hrs., después de un par de actos abridores de extracción nacional y cuando el público ya estaba ansioso por ver al grupo principal, proveniente del criminal estado de Michigan en Estados Unidos, se apagaron las luces y en el sonido local comenzaron a sonar los acordes de You’re the One that I Love, la famosa canción de la película Grease, mientras los integrantes de The Black Dahlia Murder salían al escenario; justo antes de que Travolta y Olivia entonaran el conocido estribillo, los salvajes acordes de Unhallowed retumbaron entre las paredes del recinto y los oídos de los asistentes, dando inicio a una intensa sesión de death metal.
Sin duda, uno de los mayores atractivos de la música del quinteto es la privilegiada voz de Trevor Strnad, quien oscila con aparente facilidad entre los rugidos guturales típicos del subgénero y alaridos agudos, demostrando que lo que se oye en los álbumes no es producto de efectos de estudio, sino su propia versatilidad —en este aspecto, destacó ampliamente Christ Deformed—. Sin embargo, más allá de sus aptitudes, su actitud es lo que lo distingue; a diferencia de los mal encarados grupos abridores, Strnad salió al escenario con una gran sonrisa de oreja a oreja, demostrando lo feliz que lo hace actuar ante su público, dejando claro que no por tocar death metal deben necesariamente interpretar el papel de chicos rudos y dando una lección sobre la manera en la que un buen frontman debe comportarse; y así, de manera amable, pidió una ovación para las bandas teloneras. Después de A Vulgar Picture, Strnad se despojó de su camiseta, dejando al descubierto su abultado abdomen sobre el que podía leerse un tatuaje con la palabra “heartburn”. También es digno de mención el desempeño del guitarrista líder Ryan Knight –ex-Arsis–, quien con su destreza ha impreso una nueva dimensión al sonido del conjunto, hecho particularmente palpable en la interpretación de Denounced, Disgraced, pieza con un sonido de guitarra muy en la escuela del death metal melódico sueco.
Un momento memorable se dio antes de la interpretación de Closed Casket Requiem, cuando el guitarrista rítmico, el rubio chaparrito Brian Eschbach —junto con Strnad, únicos integrantes originales—, se dirigió al público en español: “¡Buenas noches amigos! ¿cómo estás?” (un error clásico de los angloparlantes que quieren hablar nuestro idioma) y después de recibir una gran ovación preguntó si alguien estaba fumando “mota”. Por supuesto, no faltó el espectador impertinente que se trepó al escenario durante What a Horrible Night to Have a Curse para darse a notar por la fuerza antes de ser derribado por los elementos de seguridad.
Y así, después de la última nota de Deathmask Divine, la banda abandonó el escenario bajo los acordes en el sonido local de la clásica You’ve Lost That Loving Feeling para poner un negro final a una actuación bastante peculiar. En la balanza, el sabor que dejó la selección de los melosos temas que presentaron y despidieron la presentación del grupo, fue que, en medio del ilusorio amor de la simplona cotidianidad de la vida, existen actos de agresividad brutal que nos sacan súbitamente de nuestra aburrida rutina… como el mismo asesinato de Black Dahlia.
SETLIST Intro: You’re the One that I Love
Unhallowed
Funeral Thirst
Necropolis
Vulgar Picture
Everything Went Black
Black Valor
Christ Deformed
Elder Misanthropy
Closed Casket Requiem
I’m Charming
What a Horrible Night to Have a Curse
Statutory Ape
Denounced, Disgraced
Miasma
I Will Return ENCORE
Deathmask Divine
Outro: You’ve Lost That Loving Feeling
Sacred Reich se presentó el pasado 6 de marzo en el Circo Volador de la Ciudad de México, dentro de la segunda edición del Eyescream Metal Fest. Da click aquí para ver el setlist de su show.
En su presentación, además de interpretar temas de los LPs The American Way, los de Arizona, Estados Unidos, tocaron un cover a Black Sabbath, War Pigs, que también se incluye en el EP de 1988, Surf Nicaragua. Ve a continuación y en exclusiva de S&D, el clip de ésta ejecución.