Por Pablo Barrios
Anathema
We're Here Because We're Here
Kscope Records
Anathema es una agrupación que ha entregado contundencia durante años y música revitalizada a través del tiempo por su capacidad compositiva manteniendo un estatus de culto entre sus fieles seguidores. A pesar de haber sufrido cambios radicales en el sonido desde sus comienzos y gracias a la consistencia que tuvieron alrededor del nuevo milenio, se lograron mantener como una de las mejores exportaciones de Inglaterra.
Durante unos largos siete años desaparecieron, pero siguieron dando pequeños signos de vida dado al quiebre de su sello discográfico. En los últimos tiempos han entregado discos como Hindsight donde podemos encontrar canciones re-versionadas de forma acústica. El sexteto de Liverpool por lo menos nos daba esperanza de algo que nunca habíamos escuchado, y así es We´re Here Because We´re Here.
Mucho tiempo ha pasado desde A Natural Disaster (2003), pero a pesar de eso se nota una banda totalmente enérgica; al final la espera valió totalmente con una producción que es un clásico instantáneo, la belleza y la melancolía brillan a cada segundo en un rock progresivo perfectamente construido. Con la ayuda de Steven Wilson de Porcupine Tree en la mezcla final, Anathema se embarca en el camino más espiritual de toda su carrera dejando su lado más vulnerable a merced de la música.
Con una voz prodigiosa como la de Vincent Cavanagh que brilla de una forma precisa y cristalina, le inyecta al CD cierta sensación de confort y de paz haciendo una producción que motiva a ser escuchado muchas veces sin perder fuerza y deterioro a través del tiempo. Musicalmente mucho más sutiles que anteriores ocasiones, mucho más que en Alternative IV por ejemplo, es una meditación constante y un viaje cósmico que solo Anathema podría magnificar, y aunque las influencias son claras viniendo del mismo país de Pink Floyd, no es casualidad que lo que hacen es porque ya lo tienen en su ADN.
Como una fuerza natural arrolladora, hay canciones como A Simple Mistake que resume todo lo que son capaces de hacer y lo demuestran sin timidez y a gran escala. De un momento a otro, de la belleza y la sutileza, hasta llegar a la agresión para pasar a la emoción constante y luego al final dejándote con sensaciones para meditar, la mayor virtud es como está compuesta la parte orquestal y de ambientación. En todo el disco sobresalen los teclados de Les Smith, sobre todo hacia el climax de la obra como lo escuchamos en Universal; pero el mayor mérito se lo lleva Daniel Cavanagh donde sus composiciones son elementos fundamentales para que Anathema sea lo que es. Desde Thin Air, se sabe que estamos ante un trabajo especial por su dinamismo; nos encontramos con baladas como Dreaming Light o fuertes aportes como Summernight Horizon, las cuales embellecen la obra y cuyo balance se equilibra en sorpresas como Energy y Presence.
Tanto tiempo de espera para crear un LP de esta envergadura ha dado sus frutos, es una las grabaciones más hermosas que una banda haya logrado y plasmado, todo a base de melancolía. We´re Here Because We´re Here será recordado por bastante tiempo al ser un purificador de almas. Tan sólo necesitas cerrar los ojos y dejar que Anathema haga su parte.



Prácticamente, el black metal se ha convertido en un género por sí mismo, y la diversidad de bandas que existen ya no suenan a lo mismo, como sucedía hace veinte años; si bien el escucha promedio ya no sabe qué esperar, ni si en el futuro se escucharán fusiones con marimba y güiro —si no es que ya existen—, lo cierto es que hoy en día las bandas que defienden esta bandera están logrando darle mayor credibilidad y difusión a un estilo que fue tremendamente condenado en sus inicios y que hoy vive un gran momento, aunque, como todo, nunca faltarán oportunistas que se cuelguen la etiqueta porque está de moda —a ellos sí se los llevará el diablo—. Pero mientras existan bandas como Borknagar, que expresen musicalmente una filosofía inteligente y lúcida, el negro universo seguirá girando.

Para hablar de
Taste The Sin es un gran esfuerzo que le comienza a dar verdadera forma a una banda que ha sudado mucho y bebido mucha cerveza para crear este metal macho, lleno de adrenalina y poder, y que además es bastante divertido y pegajoso. El álbum arranca de gran manera con Embrace The Madness, una canción que parte justo donde se quedaron en Passage Through Purgatory, su anterior producción, y que al inicio no parece sorprender, pero en la parte media toma forma con un ritmo rock boogie que te hace mover el pie al ritmo del tema. Grandes tracks llegan con Red Eyes, Black Skies y Twist The Knife, en donde la anterior mencionada comparación con Kylesa es evidente, pero añadiendo una voz más intensa muy al modo Baroness. El mejor momento, en mi opinión, llega a cargo de Unleash The Wrath, una pieza instrumental, en donde literalmente desatan una furia rítmica, en donde voz, bajo y guitarra marcan una sincronía perfecta para ir cambiando ritmos, acelerar y eventualmente, estallar en una gran canción de rock pesado.

Otro aspecto a resaltar son los títulos de las canciones de After, que nos describen la geografía del mundo personal de Ihsahn: las tierras yermas, los lagos congelados de Marte o el mar negro del Cielo, simbolizan de manera lírica los terrenos que este músico se ha empeñado en explorar, sin perder por ello el contacto con suelo firme; para terminar, independientemente de la sólida consistencia de After como obra integral, debe destacarse la inclusión de Undercurrent, no sólo la mejor pieza del álbum, sino por mucho, una de las mejores canciones del año en la industria discográfica. Sus diez minutos constituyen en sí mismos una obra por todo derecho, con tintes progresivos, la incursión de un saxofón magistral y riffs de guitarra memorables. Felicidades y gracias a Ihsahn. Que Satán lo tenga en su gloria.
Debo admitir que
El tema que da título al álbum, es un corte distinto, es instrumental, lo cual me parece una maravilla, es una composición admirable en donde se atan perfectamente los conceptos que hablan sobre la luz y sus restricciones, acá la ausencia de letra, la carencia de la “canción” en sí, es la que los dista de esas leyes e impedimentos naturales que el metal en sí plantea. Total Funeral es el track característico de Watain en donde el Black N’ Roll se hace presente, con un ritmo digno de Motörhead, y con densas atmósferas creadas por la voz de Eric Danielsson y un trepidante sentimiento de poder que acelera el pulso de las venas.
A pesar de que la escena del thrash metal nunca desapareció, las bandas originarias de este movimiento siguieron sacando material; mi percepción es que por varios años el panorama del estilo careció de adeptos de nuevas generaciones que se decidieran por este sub género.
Del arte del CD solo se puede rescatar la portada, que tiene muy buena calidad en la ilustración y en su colorimetría, la cual estuvo a cargo del talentoso Kristian Wahlin, quien es miembro de bandas como Grotesque y Liers in Wait, responsable del rubro en discos de At The Gates, Bathory, Dismember y King Diamond entre muchas otras. Donde Suicidal Angels falla es en el resto del arte, tanto en las fotos tan clichés como en lo pobre de utilizar partes de la portada, con muy baja resolución por cierto, para adornar el fondo de la letra de las canciones. Jalón de orejas para Nuclear Blast que no puede achacar estas fallas a la economía global, pues es el arte y el diseño de un redondo uno de los incentivos para los que optan seguir comprando LPs y no robarlos de la red.

Mientras que Axl Rose se mantenía silenciosamente en su mansión durante muchos años, derrochando millones de dólares para editar Chinese Democracy, los otros ex-integrantes de Guns 'N Roses editaban discos solistas y se mantuvieron activos con proyectos paralelos en otras agrupaciones durante los 90 y gran parte del nuevo milenio, algunos con mucha suerte y otros no tanto como es el caso de Gilby Clark, pero quien más tuvo repercusión y éxito comercial por la variedad y composición de excelentes canciones, fue
Aunque haya puntos flojos como lo es Gotten con el frontman de Maroon 5, Slash trata de mantener el espíritu del rock en alto con Chris Cornell de Soundgarden, Miles Kennedy de Alter Bridge, sus ex-compañeros, Izzy Istradlin y Duff McKagan, así como la leyenda viva: Iggy Pop.
Siempre cuando uno menos se los espera aparecen esas agrupaciones de vez en vez que llaman la atención por traer algo diferente a la escena, o por la calidad de sus músicos a la hora de componer material de alta calidad. Enhorabuena eso pasa con esta agrupación de black metal sinfónico llamada
Títulos épicos como The Sighting Is a Portent of Doom, Departure Towards a Nautical Curse, y The Shining Was a Portent of Gloom, dan rienda a la literatura romántica, con un cuento lleno de sangre, fantasmas e historias sobre lo más oscuro que hay en los mares, y es lo que más se destaca de todo el proyecto ya que como es un trabajo conceptual tiene que estar atado por un común denominador; por suerte, como están conectado los puntos en cada canción, es crucial para que la narrativa sea favorable y placentera, como abordan cada tópico sin caer en coros y versos de lo más predecibles tratando de evitar repetir frases (como lo hace Dimmu Borgir en In Sorte Diaboli). Ello es lo que más se le puede agradecer a estos black metaleros holandeses.
Deth Red Sabaoth marca el regreso triunfal y poderoso de
El disco abre de manera espectacular con un riff marca Danzig, Hammer Of The Gods es el perfecto regreso de un conjunto que sabe patear en la quijada, y hacerte empuñar la mano a modo de ritual guerrero. Después vienen temas, también con el sello clásico, con un tiempo medio casi doom o stoner, como lo es Rebel Spirits (en lo personal mi favorita) en el que la forma de la voz de se aprecia en perfectas condiciones y provoca el clásico escalofrío que recorre tu espina dorsal. El álbum te va llevando por momentos clásicos de la historia y la temática de Danzig, Ju Ju Box, constituye el track sensual ideal para un strip-club. Deth Red Moon se convierte en un pasaje semi-pop bastante disfrutable, en donde se coloca la emoción y sensibilidad como punto clave de la composición. Night Star Hell, de inicio te reta a pensar o sentir que es el momento más débil del CD, por su constante repetición y ritmo lento, pero después de cuatro minutos, se convierte en una estampida de riffs poderosos y toma un clímax inesperado que te hace querer repetirla.
Darkthrone
Circle The Wagons nos regala una colección entera de riffs, una enciclopedia de actitud y de cómo darle una bofetada al sistema. Canciones como I Am The Working Class reflejan su estilo de vida, alejado del compromiso de ser un icono, que manifiesta su inconformidad ante un sistema; Black Mountain Totem se para como un gran himno de punk directo para manifestar la grandeza que es ser noruego. Sin embargo en mi opinión, es I Am The Graves Of The 80’s el tema que destaca sobre todo, es aquí donde conjugan todo el trabajo hecho en los últimos cuatro años, con esa actitud de pecho duro estilo Lemmy, pero que aplica como la Whiplash de nuestra década actual, donde se talla en piedra que el metal es un estilo de vida, una postura y es el lugar donde yacen las grandezas de una década y de un género que, en opinión de Fenriz, cada vez es menos puro y honesto.