Jeff Scott Soto y Eric Martin en Argentina

Por Sergio Alvite
De las bandas de los 80 que llegaron con esa masiva ola californiana y sobre todo, buen hard rock que marcó una década, sobresale una banda formada en 1982, W.A.S.P., agrupación originada por Blackie Lawless que se mantiene en pie con gran hegemonía y sin vivir del pasado, pues tan sólo en octubre de 2009, el cuarteto editó el álbum número 14 de su ambivalente carrera, Babylon.
Con materiales estelares en su discografía como el debut de 1984, W.A.S.P., pisando terrenos conceptuales en 1992 con The Crimson Idol, o acariciando manifiestos épicos en un gran itinerario como lo fue The Neon God en 2004 con ambas entregas, The Rise y The Demise, Lawless no ha dejado de pisar el pedal del metal. Controversial o no por sus teatrales actuaciones en directo e influenciando a cientos de bandas alrededor del mundo, dejó ver a sus contemporáneos de hace años como Poison o Bon Jovi como verdaderos amateurs. El “glam” no significaba nada para ellos, era el término a vencer.
De entre las calles de Los Angeles, ciudad raíz de W.A.S.P., se encaminan a la Ciudad de México a presentarse el 4 de abril en el Lunario con un concierto que promete ser espectacular, fiel al shock rock siempre practicado por éste músico figura. Los boletos ya están a la venta, y mejor aún, Lawless está en Search & Destroy con una entrevista que va desde su más reciente producción, Babylon, hasta sus creencias y opiniones del mundo.
Search & Destroy: Sobre su nuevo álbum, Babylon, éste recibió muy buenas críticas, mejores que su anterior entrega, Dominator. ¿Qué opinas?
Blackie Lawless: No lo sé, cuando terminé el disco estuve tan de cerca a el que me toma al menos un año alejarme de el para realmente darme una idea de lo que se trata. Hace un año escuché ‘Dominator’ desde que lo hicimos y creo que es un gran disco. Pero eso me tomó dos años desde que lo hice, así que como dije, toma un tiempo porque todas las bandas te dicen lo mismo: ‘Es el mejor disco que hemos hecho’, no es verdad, no lo saben, están muy apegados a el. Estoy probablemente a un año de darte una verdadera respuesta sobre esto.
Search & Destroy: Entonces volveremos a hablar dentro de un año.
Blackie Lawless: ¡Claro! (risas).
Search & Destroy: Babylon quizá tenga un pequeño sentir de tus primeros discos con W.A.S.P. ¿qué opinas de ello?
Blackie Lawless: Creo que ‘Crazy’ tiene ese sentir, la primera canción (del disco), pero no creo que el resto del disco tenga ese sentimiento. Pero muchas veces… el primer par de canciones que pones de un disco, muchas veces te anuncia la presencia de lo que la gente cree que va a ser. ¿Han escuchado la expresión de ‘La primera impresión nunca se olvida’? Bueno, es así con los discos. Como sea que escuches el disco, muchas veces es como la gente lo percibe aunque el disco no sea realmente eso, puede ser algo que le tome un año o más a la gente entenderlo en realidad.
Muy buenos discos son así porque si escuchas un disco significará algo, y en cinco años será algo diferente porque cambias como persona. Pero si el disco es muy profundo, estará escrito en niveles diferentes, vas a sacarle algo en distintas maneras en cinco o diez años desde ahora. Esa es la belleza, es inevitable tener un disco así. Lo verás siempre diferente.
Search & Destroy: ¿Qué puedes decirnos del video del sencillo Babylon’s Burning con esas imágenes de Hitler y Mao?
Blackie Lawless: Tratamos de darle a la gente una retrospectiva del concepto de lo que pasa cuando gente mala está en control. Toda la idea de la canción se basa en lo que pasó al final del 2008, (George W.) Bush dejando la Presidencia (de Estados Unidos), los políticos hablaban de ésta cosa de la crisis global financiera y descubrí que cada vez que los políticos usaban el término “crisis global financiera”, es un código como para que te alistes para el aumento de impuestos o algo así, les gusta usar esa palabra. Tienes que tener cuidado cada vez que oyes algo así. Escuchaba lo que pasaba en Washington D.C. y también lo que sucedía en la Unión Europea, tenían una junta en Bruselas (Bélgica). Escuché cuidadosamente lo que decían y una de esas personas argumentaba que necesitábamos un solo gobierno, y alguien más dijo que necesitábamos una sola moneda y luego alguien más, un científico o algo así, dijo que eso era perfecto porque creían que para el 2027 tendrán a toda las personas en la Unión Europea con un microchip y me quedé sorprendido, con la boca abierta pensando: ¿todas estas personas saben lo que están diciendo? porque potencialmente hablando esto es el ‘666′, ellos sólo hablaban como si no significara nada y lo veían desde una retrospectiva científica. Empecé a hacer un estudio con el libro de las Revelaciones y la Biblia y lo comparé a lo que decían, y era impactante, como si describiera lo que estas personas decían, sorprendente. La canción ‘Babylon’s Burning’ se basó en esa idea, específicamente en los cuatro jinetes del Apocalipsis siendo el ‘Jinete Pálido’ la canción misma de ‘Babylon’s Burning’, y compuse otra canción en el disco, ‘Thunder Red’, que es el ‘Jinete Rojo’ porque como dije, todos los cuatro jinetes son colores diferentes. Iba a hacer una canción para cada jinete pero cuando terminé las primeras dos canciones pensé que había dicho lo que quería decir. Funcionó muy bien.
Search & Destroy: ¿Ha sido la Biblia una referencia para ti, o has acudido más a ella desde que te volviste cristiano?
Blackie Lawless: Volví a nacer a los 11 años. Es más un regreso a mi fé. Lo que me pasó es que durante mi adolescencia yo iba a la Iglesia, nadie me obligó, fui yo mismo porque quería, pero cuando llegué a mis veintes empecé a hacer preguntas con las que no me sentía cómodo con las respuestas. Quería lo que estaba obteniendo de la opinión de la gente porque si te das cuenta, todo lo que dicen y lloran en el Testamento tiene una hora y 20 minutos de coversación, no es mucho. Lo que me confundía es que yo obtenía más de una hora y 20 minutos de la opinión de la gente y fue ahí cuando fui infeliz con toda la política de la situación. Lo que me pasó fue que simplemente dejé la iglesia y busqué respuestas, y fui lo más lejos que pude. Estudié el culto por tres años, luego de eso fui un miembro practicante de una Iglesia de culto con el pentagrama en el suelo y todo eso, eso era la rutina para mí. Luego de tres años me dí cuenta que había cabiado una organización religiosa por otra organización religiosa y también la dejé y tardé otros 20 años por averiguar que pasaba, y un día manejando tuve uno de esos momentos que llaman de ‘Epifanía’, un momento de claridad, pensé que por 20 años estuve enojado con Dios pero me dí cuenta que no estaba enojado con Dios, sino que estaba enojado con el Hombre. Quería saber la verdad y es lo que hice. Y cuando saqué al hombre de la ecuación empecé a ver todo de forma diferente. No lo entiendo, es como los católicos, de donde sacan el término de ‘no lo comen si no lo prueban’, o de donde sacan los mormones sus ideas, no es de la Biblia que yo leo, son ideas del Hombre. Todos estamos en un viaje y si quieres averigüar algo tienes que darte cuenta tú mismo. No puedes escuchar lo que están tratando de decirte. No importa si es religión o política, tienes que tomar tu propia responsabilidad. Me preguntabas cuando me volví cristiano, en realidad nunca lo dejé. Si analizas el disco ‘The Headless Children’ (1989), la primeras líneas de la letra de la canción que da nombre al disco es: ‘Father come save us from this Madness we’re under God of creation are we blind?’ (”Padre ven a salvarnos de ésta locura que nos aqueja. Dios, ¿estamos ciegos?”) Hablaba del mal y en segunda persona la canción dice: ‘Four horsemen sit high up in the saddle And waiting are ride the bloody trail of no return’ (”Cuatro jinetes montan y esperando cabalgan el camino sangriento sin regreso”). Nunca me dejó. El otro día hacía una entrevista con Alice Cooper y decía lo mismo porque acaba de regresar a su fé también, y lo primero que editó Alice era directo a los derechos, como una canción en ‘Love It To Death’, “The Second Coming’ (”La Segunda Venida”), hay otra llamada ‘Halloweed Be Thy Name’ (”Santificado sea tu nombre”), y todas esas enseñanzas las puedes ver en su trabajo y en el mío.
Search & Destroy: Te mantienes en contacto con viejos integrantes de W.A.S.P., como Chris Holmes (guitarra)?
Blackie Lawless: No, ya no vivo en los Angeles. Sigo en California pero al norte de Los Angeles, vivo en un lugar muy remoto. No tengo muchos vecinos. Construí ahí un estudio para ensayar, construí una fábrica para hacer música y vivo ahí, no salgo de ahí más que para las giras. No sé lo que pasa en la industria musical, por eso cuando la gente me pregunta mi opinión sobre la música de hoy no se que decirles, no se nada al respecto.
Search & Destroy: Para Babylon hiciste un cover a Deep purple, Burn. Has hecho también con anterioridad covers a Elton John o The Who. ¿Será una constante para tus futuros lanzamientos?
Blackie Lawless: De todos los covers que hemos hecho no pretendíamos incluirlos en los discos. Todos ellos debían ser lados B pero resultaron ser tan buenos que terminaron en el álbum. Nunca me fijo en quien compuso esos temas, simplemente lo que funcione mejor para el disco.
Search & Destroy: ¿Qué opinas de la influencia de W.A.S.P. en el shock rock actual, en grupos como Rob Zombie o Marilyn Manson?
Blackie Lawless: Cuando hablé con Alice (Cooper), obviamente fui influenciado por él, y me habló de quien lo influenció. Todos nosotros nos creamos a partir de quienes vinieron antes de nosotros. Puedo ver cierta influencia en quienes mencionas, es muy obvio. Nosotros aprendimos de quienes vimos. No voy a decir que ellos fueron influenciados por todo lo que hice, quizá hay algo de eso, pero también hay otras cosas.
Search & Destroy: ¿Qué tanto viejo material tocarán en su siguiente visita a México?
Blackie Lawless: Bueno, hacemos dos canciones del nuevo álbum pero algo que siempre cuido es que no me gusta bombardear a la gente con nuevo material porque quizá de las dos mil personas que asistan, quizá la mitad de las personas no han escuchado el disco. Tienes que ser muy cuidadoso. Creo que si tocas mucho nuevo material, personalmente creo que es auto-indulgente para el artista. Eventualmente la gente descubrirá el nuevo disco y si es exitoso puedes tocarlo en la siguiente gira, no hay necesidad de forzar a la gente. En el show estamos tocando canciones que nunca antes habíamos tocado como ‘Scream Until You Like It’ (del soundtrack de Ghoulies 2) que fue nuestro primer sencillo en aparecer en el Top Ten del Reino Unido, estamos tratando de hacer cosas interesantes. El show en sí es muy bueno, tenemos un pantalla gigante detrás nuestro, casi la misma como la que ves en el cine, y usamos muchos de nuestros viejos y nuevos videos promocionales, y hay diferente material nuestro que no has visto antes. Lo que pasa es que está en sincronía con lo que tocamos en vivo, por ejemplo si tocamos ‘I Wanna Be Somebody’, tú ves detrás nuestro el video pero yo canto al mismo tiempo con el clip, mi boca está en sincronía con lo que pasa en la pantalla y se crea un efecto bizarro en tercera dimensión. Tienes a la banda en vivo y al mismo tiempo una banda gigante detrás en la pantalla, es un circo insano y así es toda la noche, es como dos bandas tocando en la noche.
Search & Destroy: Queremos agradecerte por tomarte el tiempo para hacer ésta entrevista. ¿Hay algo que quieras decir a los lectores de Search & Destroy? El sitio de heavy metal más grande de habla hispana.
Blackie Lawless: Vamos a ir ahí y vamos a lastimar a todos, deben estar listos.
Dark Tranquillity acaba de inicia mañana una gira estadounidense que después se extenderá a México, presentándose el 3 de junio en el Circo Volador de la Capital y un día después en Puebla.
Ve a continuación al cantante de los suecos, Mikael Stanne, hablando sobre el tour y por supuesto su más reciente álbum editado este año, We Are The Void.

El sitio web de Therion publica las fechas que la banda hará durante el mes de octubre en Latinoamérica, incluyendo cuatro conciertos en las República Mexicana, shows independientes a los que los suecos harán el 4 y 5 de junio en el Circo Volador de la Ciudad de México y el 6 en Guadalajara.
Oct. 01 – Argentina – Buenos Aires – El Teatro Flores
Oct. 03 – Brasil – Sao Paulo – Carioca Club
Oct. 05 – Chile – Santiago de Chile – Teatro Teleton
Oct. 06 – Peru – Lima – Teatro de la Uni
Oct. 08 – Venezuela – Caracas – Teatro Emil Friedman
Oct. 09 – Colombia – Bogotá – Metropol
Oct. 10 – Colombia – Medellín – Teatro Metropolitano
Oct. 12 – Costa Rica – San José – Pepers
Oct. 13 – El Salvador – San Salvador – Pabellon 3 Cifco
Oct. 14 – México – México D.F. – Woda
Oct. 15 – México – Puebla – Salón Country San Manuel
Oct. 16 – México – Chihuahua – Salón Pistoleros
Oct. 17 – México – Ciudad Neza – Estadio Neza
Esta semana fue destrozada, sino es que acaparada por el gran show que dio Napalm Death, Suffocation y Tenderizer, en la Ciudad de México. Con una parte, específicamente el lobby del Circo Volador, abarrotada, el show fue a la vieja usanza, recordando los mejores instantes de la Arena López Mateos.
Vive a continuación las imágenes del concierto, inmortalizadas por Germán García.
Tenderizer
Suffocation
Napalm Death
Sábado 17 de Abril de 2010
Palacio de los Deportes
México D.F.
Por Juan Martínez
Fotos: OCESA/Salvador Bonilla

Temperamental, vanidoso, egocentrista… muchos han sido los calificativos que le han colgado a Dave Mustaine, pero lo que nunca ha estado en cuestión es su gran talento e innato virtuosismo, tanto para interpretar la guitarra como para elaborar composiciones imborrables de la memoria colectiva de la comunidad metalera, a tal grado que muchos lo consideran —y con argumentos sólidos— la verdadera mente maestra detrás del nacimiento del thrash metal. De manera incomprensible, en su última visita a México, en 2008, Megadeth fue relegado a un tugurio con un cupo de apenas 3,500 espectadores, mientras que ahora se les hace justicia y se les concede el Palacio de los Deportes, en donde caben hasta 20,000 espectadores, y el cual, hay que decirlo, estaba a reventar, con un lleno total.
Con la agrupación mexicana de metal progresivo Agora como abridores, los integrantes de Megadeth fueron apareciendo sobre el escenario en punto de las 21:00, acompañados de los tétricos acordes de Black Sabbath, mientras recibían una gran ovación por parte de los asistentes. Una situación muy divertida se dio un instante antes, cuando el público cantó eufóricamente la canción de fondo en el sonido local antes de la presentación —Two Minutes to Midnight—, como si ya se tratara del concierto principal. Sin duda, los ánimos estaban candentes.
Con sólo entrar en el recinto, la situación quedaba clara: la portada de Rust in Peace decoraba el fondo del escenario; un alivio para quienes no acaba de convencernos el Endgame (muy posiblemente, la misma sensación que experimentaron con la gira Somewhere Back in Time quienes prefieren el material antiguo de Maiden). Hubo clásicos, sin duda, pero el ingrediente fuerte de la noche consistió precisamente en la interpretación —en su totalidad y en perfecto orden— de los nueve temas del clásico Rust in Peace, recordado como uno de los grandes álbumes de metal de la historia, en la celebración de su vigésimo aniversario. Como
en contadísimas ocasiones, el público mexicano sorprendió con su devoción absoluta y perfecto conocimiento acerca de la banda sobre el escenario, ya fuera lanzando al unísono un “¡Me-ga-deth!” que acompañó rítmicamente a los famosos riffs de Hangar 18 y Symphony of Destruction, vitoreando con un “¡Dave, Dave, Dave…!” la presencia instrumental del pródigo y entrañable Ellefson en temas como Poison Was the Cure, Dawn Patrol y Peace Sells, y cantando las canciones, incluso las del material menos popular, como She-Wolf y Trust del álbum Cryptic Writings — de gran manufactura, por cierto—; adicionalmente, la agrupación tocó un par de canciones del Endgame: la pegajosa The Right to Go Insane y el sencillo Headcrusher, que desafortunadamente no son las mejores, siendo preferibles This Day We Fight o Endgame, pero eso no fue impedimento para que el público las coreara animado. El mismo Mustaine reconoció: “Venimos de una gira por los Estados Unidos, y a pesar de que allá hablan inglés, no se acercan a lo que hacen ustedes”.
Inevitablemente, por momentos, al escuchar esas monumentales piezas del Rust in Peace, se extrañó la presencia de Marty Friedman sobre el escenario —quien era el impresionante guitarrista que militaba en el grupo en aquella época y, para muchos, el más fino compañero que ha tenido Mustaine—, pero eso sencillamente ya no es posible, así que tuvimos que conformarnos con Chris Broderick, quien, a pesar de no tener un currículum a la misma altura de sus antecesores (Chris Poland, Marty Friedman, Al Pitrelli y Glen Drover), no hizo tan mal trabajo reproduciendo los solos de guitarra que hicieron famosos los demás.
Para el encore, David Ellefson salió al escenario con una camiseta de la selección mexicana de fútbol, con lo que reafirmó la simpatía que los presentes sienten hacia él —aunque la triste realidad es que México volverá a ser eliminado del Mundial, pero cualquier pretexto es bueno para festejar—. Tras la inconfundible línea de bajo introductoria, un Mustaine “topless” apareció para entonar la gran Peace Sells, tras la cual, concluyó: “¡Espero que se la hayan pasado en grande, porque nosotros sí!” (“I hope you had a great time, ’cause we sure did!”). Y así, después de apenas una hora y media, el sueño terminó.
SETLIST
Intro: Black Sabbath
Skin O’ My Teeth
In My Darkest Hour
She-Wolf
Holy Wars… The Punishment Due
Hangar 18
Take No Prisoners
Five Magics
Poison Was the Cure
Lucretia
Tornado of Souls
Dawn Patrol
Rust in Peace… Polaris
Trust
The Right to Go Insane
Headcrusher
Symphony of Destruction
ENCORE
Peace Sells (con un remate de Holy Wars)
Outro: My Way (versión Sid Vicious)
Martes 13 de Abril de 2010
Teatro Metropolitan
México D.F.
Por Juan Martínez
Fotos: OCESA/Salvador Bonilla

El Teatro Metropolitan es un recinto pequeño, pero ha albergado a grandes agrupaciones, como King Crimson, Judas Priest, Fish, Yes y ahora al cuarteto liderado por Steven Wilson: Porcupine Tree, quienes, puntuales como buenos ingleses, arrancaron a las 20:30 Hrs. en punto, cuando después de la tercera
llamada comenzaron a sonar los acordes de Occam’s Razor; varios asistentes desapercibidos continuaban platicando en sus lugares, hasta que el riff de The Blind House cimbró la estructura del local y la ovación no se hizo esperar. Al terminar la pieza, cuando la frase “Believe Me” apareció en la pantalla detrás de los músicos, Steven Wilson saludó al público en español y explicó que el concierto se dividiría en dos partes, en la primera de las cuales iban a tocar completo el álbum The Incident, por lo que no habría más interrupciones, y dicho esto el grupo se siguió con Great Expectations, mientras unas gráficas luminosas se proyectaban en la pantalla, proporcionando un ambiente sencillo pero bastante agradable que sirvió de fondo en varias ocasiones en lo sucesivo, con variaciones de colores y de formas, siguiendo el ritmo de la música. Acto seguido, el versátil Steven Wilson se sentó detrás del melotrón que había frente al escenario, para regalar a los presentes su interpretación de Kneel and Disconnect, que sirvió de introducción para dos de los mejores temas del álbum: la melódica Drawing the Line y la tensa pieza titular The Incident, respaldada por angustiantes imágenes de fondo que acentuaban su dramatismo. Por supuesto, las atmósferas generadas por el sintetizador del experimentado veterano Richard Barbieri fueron un aderezo primordial, mismas que se sintieron en todo su esplendor en Your Unpleasant Family. Uno de los puntos más altos de la noche fue sin duda Time Flies, durante la cual, Wilson hizo gala de una poderosa guitarra acústica, al nivel de un David Gilmour contemporáneo, y evocando en otros aspectos a Floyd, con su temática del tiempo y las imágenes campiranas de fondo. De esta manera, transcurrida una hora, el quinteto abandonó el escenario y apareció un reloj con una cuenta regresiva que comenzó en 10 minutos, al término de los cuales pudimos escuchar The Start of Something Beautiful, primera de nueve temas extraídos de sus álbumes anteriores, de los cuales el que más presencia tuvo fue In Absentia, del que interpretaron Strip the Soul, Blackest Eyes, The Sound of Muzak y Trains; por otro lado, los fans tuvieron una buena dosis de piezas raras, pues el grupo se sacó de la manga temas poco conocidos, como Buying New Soul, incluida en el disco extra de Lightbulb Sun; Stars Die, de la edición estadounidense de The Sky Moves
Sideways y Remember Me Lover, del disco extra de The Incident. Al terminar el concierto, el baterista Gavin Harrison se levantó de su kit de tambores y realizó un acto de prestidigitación, desapareciendo un pañuelo amarillo entre sus manos (no faltó el espectador que gritó: “¡Magazo!”).
En general, un concierto extraordinario, que derrochó talento y virtuosismo, no obstante lo disparejo de la facha de sus integrantes, quienes vistos individualmente no parecen tocar en la misma agrupación: el look nerd de Wilson, la pinta de activista marxista de Colin Edwin, la apariencia de jazzero refinado de Harrison, el porte de señor formal del doctor Barbieri y la desenfadada imagen de rockero indie de John Wesley (ingeniero de estudio de guitarras, que acompaña al grupo en su gira); sin embargo, en la cuestión musical están más que integrados y sincronizados, manteniendo una comunicación casi extrasensorial y ofreciendo una colección de piezas en las que cada instrumento es un protagonista importante. Los que tengan la suerte de asistir también el miércoles, disfrútenlo; los que no, esperen que no tarden mucho en regresar.
SETLIST (1er. Set – The Incident)
Occam’s Razor
The Blind House
Great Expectations
Kneel and Disconnect
Drawing the Line
The Incident
Your Unpleasant Family
The Yellow Windows of the Evening Train
Time Flies
Degree Zero of Liberty
Octane Twisted
The Séance
Circle of Manias
I Drive the Hearse
2o. Set
The Start of Something Beautiful
Buying New Soul
Anesthetize Part 2: The Pills I’m Taking
Stars Die
Strip the Soul
Remember Me Lover
Blackest Eyes
ENCORE
The Sound of Muzak
Trains
Sábado 3 de Abril de 2010
Lunario
México D.F.
Por Juan Martínez
Fotos: Guacamole Project

A las 21:15 Hrs., después de un par de actos abridores de extracción nacional y cuando el público ya estaba ansioso por ver al grupo principal, proveniente del criminal estado de Michigan en Estados Unidos, se apagaron las luces y en el sonido local comenzaron a sonar los acordes de You’re the One that I Love, la famosa canción de la película Grease, mientras los integrantes de The Black Dahlia Murder salían al escenario; justo antes de que Travolta y Olivia entonaran el conocido estribillo, los salvajes acordes de Unhallowed retumbaron entre las paredes del recinto y los oídos de los asistentes, dando inicio a una intensa sesión de death metal.
Sin duda, uno de los mayores atractivos de la música del quinteto es la privilegiada voz de Trevor Strnad, quien oscila con aparente facilidad entre los rugidos guturales típicos del subgénero y alaridos agudos, demostrando que lo que se oye en los álbumes no es producto de efectos de estudio, sino su propia versatilidad —en este aspecto, destacó ampliamente Christ Deformed—. Sin embargo, más allá de sus aptitudes, su actitud es lo que lo distingue; a diferencia de los mal encarados grupos abridores, Strnad salió al escenario con una gran sonrisa de oreja a oreja, demostrando lo feliz que lo hace actuar ante su público, dejando claro que no por tocar death metal deben necesariamente interpretar el papel de chicos rudos y dando una lección sobre la manera en la que un buen frontman debe comportarse; y así, de manera amable, pidió una ovación para las bandas teloneras. Después de A Vulgar Picture, Strnad se despojó de su camiseta, dejando al descubierto su abultado abdomen sobre el que podía leerse un tatuaje con la palabra “heartburn”. También es digno de mención el desempeño del guitarrista líder Ryan Knight –ex-Arsis–, quien con su destreza ha impreso una nueva dimensión al sonido del conjunto, hecho particularmente palpable en la interpretación de Denounced, Disgraced, pieza con un sonido de guitarra muy en la escuela del death metal melódico sueco.
Un momento memorable se dio antes de la interpretación de Closed Casket Requiem, cuando el guitarrista rítmico, el rubio chaparrito Brian Eschbach —junto con Strnad, únicos integrantes originales—, se dirigió al público en español: “¡Buenas noches amigos! ¿cómo estás?” (un error clásico de los angloparlantes que quieren hablar nuestro idioma) y después de recibir una gran ovación preguntó si alguien estaba fumando “mota”. Por supuesto, no faltó el espectador impertinente que se trepó al escenario durante What a Horrible Night to Have a Curse para darse a notar por la fuerza antes de ser derribado por los elementos de seguridad.
Y así, después de la última nota de Deathmask Divine, la banda abandonó el escenario bajo los acordes en el sonido local de la clásica You’ve Lost That Loving Feeling para poner un negro final a una actuación bastante peculiar. En la balanza, el sabor que dejó la selección de los melosos temas que presentaron y despidieron la presentación del grupo, fue que, en medio del ilusorio amor de la simplona cotidianidad de la vida, existen actos de agresividad brutal que nos sacan súbitamente de nuestra aburrida rutina… como el mismo asesinato de Black Dahlia.
SETLIST
Intro: You’re the One that I Love
Unhallowed
Funeral Thirst
Necropolis
Vulgar Picture
Everything Went Black
Black Valor
Christ Deformed
Elder Misanthropy
Closed Casket Requiem
I’m Charming
What a Horrible Night to Have a Curse
Statutory Ape
Denounced, Disgraced
Miasma
I Will Return
ENCORE
Deathmask Divine
Outro: You’ve Lost That Loving Feeling
La semana pasada se llevó a cabo y con sigular éxito, la segunda edición del Eyescream Metal Fest II. Ve a continuación nuestro completo reporte de éste evento.
Domingo 7 de Marzo de 2010
Auditorio Nacional
México D.F.
Por Juan Martínez
Fotos: OCESA/Fernando Aceves

El concierto comenzó a las 19:00 Hrs. puntual, con la participación del grupo abridor Bigelf, un cuarteto progresivo del área de Los Ángeles, quienes apenas interpretaron cuatro canciones en un espacio de 18 minutos, durante los cuales tocaron temas como Blackball y Madhatter y cuyo momento más emocionante fue la aparición del monstruo Mike Portnoy detrás del kit de tambores —con todo y el sombrero de copa robado a Damon Fox—, para animar al público a que les diera una recepción más cálida. Bigelf no decepcionó pero tampoco lució en grande; su discreta presentación cumplió su cometido de calentar el ambiente para la aparición del acto principal.
Finalmente, a las 19:49 se apagaron las luces del Auditorio Nacional y las sombras de cuatro instrumentistas se vieron proyectadas sobre el telón frente a ellos, mientras se escuchaban los acordes de A Nightmare to Remember —la abridora de Black Clouds & Silver Linings— en medio de la ovación ensordecedora de un recinto repleto a su máxima capacidad, como ha sucedido en cada ocasión que los neoyorquinos se presentan en México. La trepidante composición de 16 minutos estremeció intensamente las almas de los asistentes, incluyendo el clímax con las vocales extremas de Portnoy. De la rudeza de la pieza inicial se cedió a las melódicas A Rite of Passage y Hollow Years, coreadas ampliamente por el público. El lugar fue sacudido con la extraordinaria Prophets of War, incluida en el complejo Systematic Chaos de 2007, y cuando parecía que el momento se caía durante la sedante Wither, regresaron con todo el poder de The Dance of Eternity, seguida de One Last Time —par de temas incluidos en uno de sus álbumes más queridos y respetados, Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory, cuya gira representó la primera ocasión que visitaron la Ciudad de México en 2000—; el torrente emocional continuó enardeciendo a la audiencia con In the Name of God, cuya inercia imparable desembocó en una combinación extraída de Images and Words, con la infaltable Pull Me Under ligada a Metropolis – Part I. Finalmente, el concierto terminó como empezó: los 20 minutos de The Count of Tuscany —el tema cerrador de Black Clouds & Silver Linings— se encargaron de culminar un capítulo más en la relación del quinteto con tierra azteca.
Como experiencia, resulta de verdad apasionante la devoción mostrada al grupo, después de sus casi veinticinco años en la escena y diez álbumes de estudio, y ese ánimo resulta contagioso para cualquier asistente que tenga sangre caliente corriendo por sus venas; una admiración que, sin duda tienen bien merecida como músicos virtuosos, serios y comprometidos, que no están jugando a editar sencillos para radio, ni a hacer duetos con los artistas populares del momento; John Petrucci es reverenciado como un dios, John Myung es respetado como uno de los mejores en su instrumento y Mike Portnoy es querido como un hermano —además de reverenciado y respetado—. Incluso el tecladista Jordan Rudess, quien no pertenece a la formación original, fue ovacionado durante sus solos, a pesar de la fea animación generada por computadora que apareció en las pantallas del local, en la que se veía una caricatura del músico vestido como el “mago de los teclados”.
Desde luego, uno siempre queda con ganas de más: después de haber presenciado en esta misma localidad un par de conciertos que excedieron las tres horas de duración, los 115 minutos de éste parecen insignificantes (de los cuales los cuatro temas de Black Clouds & Silver Linings se llevaron 50), con apenas once temas interpretados. Aún así, da gusto ver una sala para conciertos sacudida durante un par de horas por la magia del rock.
SETLIST
A Nightmare to Remember
A Rite of Passage
Hollow Years
Prophets of War
Wither
The Dance of Eternity/One Last Time
In the Name of God
Pull Me Under/Metropolis Part I
ENCORE
The Count of Tuscany