35. Dethklok – The Dethalbum
Originados de una caricatura que cuenta la historia de su carrera musical, Dethklok es una agrupación de death metal de Noruega que no existe en la vida real (como Spinal Tap), pero su música nos harÃa creer que sÃ. The Dethalbum es su primer álbum grabado con músicos profesionales, entre ellos el baterista Gene Hoglan (Strapping Young Lad, Testament). Las canciones son muy técnicas, motivadoras de embestidas, melodiosas en ocasiones, ritmos galopantes, y con una voz gutural que no es tan brutal, pero tampoco floja en potencia ya que posee una resonancia grave que la hace más temible. Las guitarras entablan duelos armoniosos que se convierten en pasajes orquestales recordando a Death. Dethklok aparenta influencias del renombrado sonido de Gotemburgo. The Dethalbum es un CD corazonado por la sinceridad de su ejecución.
34. Obituary – Xecutioners Return
Obituary se reunió en 2005 trayendo en su trayecto el Frozen In Time, álbum que sirvió de marco para uno de los retornos más aguardados en la escena del death metal de Florida. Con un escenario detrás que los respalda de hace tiempo, los norteamericanos se volvieron a embarcar en el siguiente disco que resultó ser Xecutioners Return, tÃtulo que Obituary usó antes de llamarse como lo hacen en el presente, y que utilizaron como sÃmbolo de su renovada aparición en el medio luego de extensas giras. Xecutioners Return se mantiene en la misma carretera que sus predecesores, con el caracterÃstico timbre de John Tardy a la voz, amargos riffs con solos de tiranÃa y armonÃas encarnizadas en la médula de este grupo; la velocidad es constante, aunque se aprecia que a momentos practiquen medios tiempos.
33. Masterplan – MK II
Expectativas rodearon a la tercera producción de Masterplan, tanto en la ejecución como en la composición, luego de la partida de miembros fundamentales. La decepción no ondeo su bandera con MK II, nombre adquirido por ser una nueva y segunda alineación de esta joven agrupación de origen alemán. Su cantante ex Riot, Mike Dimeo, aporta una dimensión diferente en cuanto a tonos, pero el perfil de él y Jorn Lande son similares, por lo que no se extraña a Lande. La baterÃa se reforzó a creces con el trotamundos Mike Terrana. MK II dinamita esa pesadez, cuya principal pólvora es esparcida por el sendero melódico de Roland Grapow y se nota en temas a medio tiempo como la apoteósica Lost And Gone, la heavy Enemy, y la estimulante y veloz Keeps Me Burning. Destinados a perdurar, Masterplan se mantuvo al nÃvel de sus LP’s anteriores, aunque sin superar el debut de 2003.
32. Coheed And Cambria – No World For Tomorrow
Comparados con Rush por su bagaje progresivo y por la voz de Claudio Sánchez, quien a instantes invoca la figura vocal de Geddy Lee, Coheed And Cambria tenÃa la difÃcil tarea de nivelar su calidad con el CD de 2005, Good Apollo, I’m Burning Star IV, Vol. I.. Con No World For Tomorrow, los escépticos recibieron una descarga de buen hard rock progresivo, de destreza, de aprecio dramático y delicado, pues estos últimos elementos son inyectados a gran parte sonora de este disco. Los trece tracks que conforman este redondo, son una secuela a los anteriores trabajos de Coheed And Cambria, manteniéndo asà un equilibrio en la mentalidad al momento de componer. Hay reminiscencias melódicas y guitarra acústicas adoptadas a la pulcritud de canciones como Mother Superior. Coheed And Cambria parecieran unos novatos, pero es sólo una inexperiencia artifical.
31. Allen/Lande – The Revenge
La primera parte del proyecto de Russell Allen (Symphony X), Jorn Lande (ex Masterplan, Ark), y Magnus Karlsson, The Battle, fue una entrega de coros enganchantes, solos atrapantes del oÃdo, y con una visión inteligente del mercado. Con el respaldo de ese material de 2005, Frontiers Records se embaucó a otra travesÃa dirigida por el guitarrista Karlsson, alma primordial de este trazado de hard rock, y los cantantes que dieron forma a la primera instancia. The Revenge pudo haber gozado de un sitio superior al que está catalogado, pero su antecesor se lo negó por las mismas caracterÃstcias y fórmula que manejan. Aunque es un terreno que ya pisaron, este compilado de melodÃa e himnos es sobresaliente de sà mismo. Su cadencia se tornó más heavy en ciertos aspectos pero siempre en el esqueleto que se patentó dos años antes. The Revenge es una evidente venganza auditiva.
