Sábado 5 de Junio de 2010
Circo Volador
México D.F.
Por Juan Martínez
Fotos: Germán García

Lejos han quedado los días en que Peter Hansson y Oskar Forss militaron en una banda de death metal llamada Therion; ahora, para bien o para mal, Christofer Johnsson manda en el conjunto sueco que ha tenido un número incalculable de músicos y cantantes invitados y que está por editar su producción 2010 con una alineación inédita, de las cuales, la noche del sábado tuvimos un adelanto (tanto de la alineación como de la obra). Lo cierto es que todas las veces que Therion ha
venido a la Ciudad de México, ha demostrado ser un grupo bastante exitoso, con una base de seguidores estable (que podrían dar testimonio sobre cada arruga que ha aparecido en el rostro de Johnsson o la cuenta de los cabellos que ha perdido desde su primera visita), quienes festejaron con buen ánimo el regreso de la agrupación. El mismo Johnsson confesó hacia el final del evento que, a pesar de estar en medio del lanzamiento del nuevo álbum, cuando le ofrecieron regresar a México accedió feliz y armó un setlist con canciones que hacía mucho tiempo que no tocaban en otros países.
La evolución en la música de Therion es homóloga a la dinámica de sus presentaciones en vivo; hace algunos años, los vocalistas y coristas que no se llamaban Christofer Johnsson se acomodaban discretamente en una esquina al
fondo del entarimado; hoy que Johnsson ya no canta y que la música del conjunto se apoya principalmente en las vocales y sus coros operáticos, los cantantes se pasean por todo el escenario, de arriba abajo, encarando y animando al público en una especie de frenética fiesta medieval, que celebraron frente a una escenografía que parecía sacada de Castlevania y en cuyo fondo podían leerse los años "1987 – 2007" (prueba de que la sacaron del baúl de la gira del vigésimo aniversario de Gothic Kabbalah). Otra demostración de la fuerza que las vocales ocupan en la banda es la permanencia de sus cantantes (el legendario Snowy Shaw, Thomas Vikström, y las gorditas Lori Lewis y Katarina Lilja participaron en aquella gira de 2007), mientras que los instrumentistas han sido todos reemplazados.
En escena, Christofer Johnsson demuestra un gran control y una elegancia natural —manifiesta más allá del distinguido traje que vestía—, manteniendo con estilo su figura y su posición, que con sutiles ademanes e indicaciones dirigía a su banda para que interpretaran acordes e incluso para que realizaran ciertos movimientos. A su lado lució el nuevo guitarrista Christian Vidal, quien usó su peculiar español para presentar el tema Quetzalcoatl; por su parte, Johnsson sólo presentó una canción, la emblemática y omnipresente To Mega Therion.
En resumen, un show dinámico y con buen sonido —salvo una falla técnica que se dio a la mitad del evento y que afectó a Lemuria—, en el que las canciones se sucedieron ligadas y prácticamente sin interrupciones, para sobrepasar las dos horas, durante las cuales destacaron ampliamente The Perennial Sophia, Wine of Aluqah y el nuevo tema, la tercera parte de Kali Yuga (con cierta reminiscencia al clásico sonido del Theli). Al final, la nota simpática fue que reemplazaron el coro de Summernight City por "Me-xi-co City". Con suerte, nos visitarán durante la gira de su álbum 2010, titulado tentativamente Sitra Ahra.
SETLIST
Rise of Sodom and Gomorrah
Schwarzalbenheim
Seven Secrets of the Sphinx
The Perennial Sophia
Asgard
Wine of Aluqah
Son of the Sun
Flesh of the Gods
Typhon
Der Mitternachtslöwe
Invocation of Naamah
Birth of Venus Illegitima
Lemuria
Kali Yuga III
Ginnungagap
Quetzalcoatl
The Khlysti Evangelist
Cults of the Shadow
ENCORE
Son of the Staves of Time
To Mega Therion
ENCORE 2
The Blood of Kingu
Summer Night City





En 1985
Pero aún hay más, mucho más. El paquete consta de tres objetos: Flight 666 – The Original Soundtrack (concierto en CD), Flight 666 – The Concert (concierto en DVD) y Flight 666 – The Film (documental en DVD) y es precisamente aquí donde lo realizado por Iron Maiden se despega a millas de distancia de los sueños más locos de cualquier banda de rock; los secretos develados en el filme hacen comprender al espectador por qué esta gira fue una auténtica hazaña (por respeto a los lectores, no los contaremos aquí, pues sería echarles a perder la trama de la película), además de proporcionar simpáticas respuestas a muchas inquietudes curiosas: ¿qué hizo Tom Morello con su copia de Piece of Mind? ¿por qué regatea Nicko en Teotihuacán? ¿cómo cantan Children of the Damned en español en Costa Rica? ¿qué hace la gente de Colombia para obtener mejores lugares? ¿cuál es la canción que más emocionó a Bruce volver a cantar durante esta gira? Todo está ahí, demostrándonos que no se necesita de un guionista hollywoodense para hacernos reír o llorar.
Con un par de EP’s conocidos como First y Second, y un par de álbumes titulados Red Album y Blue Record, uno podría pensar que la creatividad de
Las letras, como es de esperarse, hablan de reyes, caballos y espadas, en un tono épico similar al de los nativos de Austin, Texas, The Sword, pero aunque el espíritu del disco sea homogéneo, no sigue en realidad una línea conceptual. Si las cosas siguen su curso, probablemente la próxima producción de Baroness se titule Green Work, pero independientemente del título, el verdadero reto consistirá en que logren mantener el nivel mostrado hasta ahora.

Scenes from Hell es el octavo disco de estudio de
Aunque en realidad no guardan ninguna semejanza con otros de sus paisanos, vale la pena considerar el acercamiento tan poco ortodoxo que los músicos asiáticos tienen respecto a cualquier forma artística, pues si bien en la cuestión del rock han asimilado el espíritu occidental (siendo, en específico el black metal, un estilo netamente europeo) lo han re-elaborado y adaptado a su manera.
Novembers Doom
La banda de Chicago
melancólica The Fifth Day of March, acerca de un amor perdido —seguramente algún cinco de marzo— y que, simbólicamente, es la única letra impresa sobre fondo blanco en el libreto. Destacan también los arreglos instrumentales de Empathy’s Greed, que la transforman de acústica a sinfónica y viceversa, a lo largo de sus seis minutos de duración.
























