Por Pablo Barrios
Slash
Slash
Dik Hayd Records
Mientras que Axl Rose se mantenía silenciosamente en su mansión durante muchos años, derrochando millones de dólares para editar Chinese Democracy, los otros ex-integrantes de Guns 'N Roses editaban discos solistas y se mantuvieron activos con proyectos paralelos en otras agrupaciones durante los 90 y gran parte del nuevo milenio, algunos con mucha suerte y otros no tanto como es el caso de Gilby Clark, pero quien más tuvo repercusión y éxito comercial por la variedad y composición de excelentes canciones, fue Slash. Tal vez el más silencioso dentro del círculo de aquella agrupación Guns 'N Roses, pero lo que nadie sabía era que tenía una tremenda creatividad que da rienda suelta a sospechar que gran parte del éxito de la banda de Los Ángeles durante los 80, fue gracias a él.
Demostrando categoría con sus proyectos, sobre todo en Slash's Snakepit y Velvet Revolver, a pesar de que es un Icono con la guitarra Les Paul Gibson, su homónimo debut como solista solista es una obra donde se lucen más los vocalistas y no tanto la parte de la instrumentación a las seis cuerdas. Comenta el propio Slash que es un disco donde siempre pudo tener el control de todo, desde la música hasta los invitados, y por suerte refleja la variedad de artistas con los que tiene buena relación en este momento. No es casualidad que en su carrera haya trabajado con más de 100 intérpretes, desde Paulina Rubio hasta Lenny Kravitz. Saul Hudson (su verdadero nombre) es un personaje que trasciende cualquier tipo de música y frontera con su galería mística.
El álbum para nada es una especie de resurrección por parte del mñusico de origen inglés, sino es un paso más adelante en su trayectoria como solista. Comparándolo con el oscuro Chinese Democracy, Slash es un redondo mucho más colorido y vivo, con varias ediciones en diferentes países y con una controversial regrabación del clásico Paradise City con Fergie de Black Eyes Peas y la gente de Cypress Hill.
Nos encontramos con variedad al por mayor, donde simplemente hay rock, heavy de la mano de Mr. Shadows de Avenged Sevenfold, baladas, temas crudos y rápidos. De todo el álbum siempre la controversia fue Fergie, cuestionando que no podía cantar en una banda de rock y más con Slash, donde su nombre representa prestigio y respeto. El resultado, a pesar de la polémica, es más que sobresaliente dándole la razón al guitarrista por incluirla en el track Beautiful Dangerous, donde rinde culto a Aerosmith y su papel es más que soberbio.
En las voces invitadas hay leyendas como Ozzy Osbourne y Lemmy Kilmister (Motörhead) donde se juntan con Slash en un coctel explosivo, pero lamentablemente no hay variaciones del sonido clásico de ambos vocalistas; Lemmy hace Doctor Alibi con el sello característico de Motörhead, el ex-Black Sabbath sale a pelearle con Crucify The Dead, escuchándose como en cualquier otro álbum su autoría. La gran sorpresa la da Kid Rock con Hold On, y la inclusión de Dave Grohl en Batería en la instrumental Watch This.
Aunque haya puntos flojos como lo es Gotten con el frontman de Maroon 5, Slash trata de mantener el espíritu del rock en alto con Chris Cornell de Soundgarden, Miles Kennedy de Alter Bridge, sus ex-compañeros, Izzy Istradlin y Duff McKagan, así como la leyenda viva: Iggy Pop.
Aunque es realmente adictivo y muy fácil de escuchar, no se sabe si las canciones fueron compuestas en especial para estos artistas porque no hay mucha diferencia en lo que hacen en sus gruposoriginales. La forma de tocar y las chispas que le saca Slash en los solos de guitarra y las armonías, son inconfundibles de una marca registrada que venimos escuchando hace mucho tiempo desde que inició Snakepit y Velvet Revolver. Como bien afirmé, quienes brillan son los invitados, que puede ser intencional o puede ser que no, pero refleja gratamente la admiración del guitarrista.
Cuando Guns 'N Roses es tan solo un recuerdo del pasado y Axl Rose sigue luchando para mantener a una banda que está en el ocaso de su carrera, otros apuestan al futuro, a la variedad y los resultados están a la vista donde Slash está más vigente que nunca y la imagen de Axl se desvanece a través del paso del tiempo. Con este proyecto sabemos que la galera espiritual de Slash está llena de gratas sorpresas.


Siempre cuando uno menos se los espera aparecen esas agrupaciones de vez en vez que llaman la atención por traer algo diferente a la escena, o por la calidad de sus músicos a la hora de componer material de alta calidad. Enhorabuena eso pasa con esta agrupación de black metal sinfónico llamada
Títulos épicos como The Sighting Is a Portent of Doom, Departure Towards a Nautical Curse, y The Shining Was a Portent of Gloom, dan rienda a la literatura romántica, con un cuento lleno de sangre, fantasmas e historias sobre lo más oscuro que hay en los mares, y es lo que más se destaca de todo el proyecto ya que como es un trabajo conceptual tiene que estar atado por un común denominador; por suerte, como están conectado los puntos en cada canción, es crucial para que la narrativa sea favorable y placentera, como abordan cada tópico sin caer en coros y versos de lo más predecibles tratando de evitar repetir frases (como lo hace Dimmu Borgir en In Sorte Diaboli). Ello es lo que más se le puede agradecer a estos black metaleros holandeses.

Deth Red Sabaoth marca el regreso triunfal y poderoso de
El disco abre de manera espectacular con un riff marca Danzig, Hammer Of The Gods es el perfecto regreso de un conjunto que sabe patear en la quijada, y hacerte empuñar la mano a modo de ritual guerrero. Después vienen temas, también con el sello clásico, con un tiempo medio casi doom o stoner, como lo es Rebel Spirits (en lo personal mi favorita) en el que la forma de la voz de se aprecia en perfectas condiciones y provoca el clásico escalofrío que recorre tu espina dorsal. El álbum te va llevando por momentos clásicos de la historia y la temática de Danzig, Ju Ju Box, constituye el track sensual ideal para un strip-club. Deth Red Moon se convierte en un pasaje semi-pop bastante disfrutable, en donde se coloca la emoción y sensibilidad como punto clave de la composición. Night Star Hell, de inicio te reta a pensar o sentir que es el momento más débil del CD, por su constante repetición y ritmo lento, pero después de cuatro minutos, se convierte en una estampida de riffs poderosos y toma un clímax inesperado que te hace querer repetirla.
Darkthrone
Circle The Wagons nos regala una colección entera de riffs, una enciclopedia de actitud y de cómo darle una bofetada al sistema. Canciones como I Am The Working Class reflejan su estilo de vida, alejado del compromiso de ser un icono, que manifiesta su inconformidad ante un sistema; Black Mountain Totem se para como un gran himno de punk directo para manifestar la grandeza que es ser noruego. Sin embargo en mi opinión, es I Am The Graves Of The 80’s el tema que destaca sobre todo, es aquí donde conjugan todo el trabajo hecho en los últimos cuatro años, con esa actitud de pecho duro estilo Lemmy, pero que aplica como la Whiplash de nuestra década actual, donde se talla en piedra que el metal es un estilo de vida, una postura y es el lugar donde yacen las grandezas de una década y de un género que, en opinión de Fenriz, cada vez es menos puro y honesto.
Los alemanes de
Ptolemy Was Wrong es tal vez lo más emotivo de toda la placa, la instrumentación nos recuerda algo de Radiohead pero con un toque más oscuro. Las letras se distorsionan entre ciencia y religión, es el punto más alto donde uno se da cuenta de la ambición de todo el proyecto, a pesar de ser muy arriesgado a la hora de querer trasmitir el mensaje.

Álbum debut de esta banda serbia, que interpreta un black metal con toques atmosféricos, donde expresan sus creencias y actitudes, tomando el sendero de la mano izquierda, el famoso Left Hand Path, muy en la onda de Emperor, Dissection y lo primero de Dimmu Borgir.
Escuchar a los suecos
La gran aportación del décimo disco en su trayectoria es rescatar el tono de la vieja guardia, acordes secos con esa distorsión escabrosa de sus primeros materiales, en rolas como So it Begins, Wir Kapitulieren Niemals (pieza en honor a su propia historia y en reconocimiento a las hordas de metaleros en Alemania), Chief Einherjar (en alusión al ejército de Odín, pero dedicada por Johnny hacia un colega fallecido), Return Fire y Dead to Me (donde retoman el tema anti-religión …Christ is obsolet), canciones que como himnos nacionales retroceden casi 20 años en contundencia, pero conservan la evolución actual de la banda para el género death metal vikingo.
¿Qué puedes esperar de un álbum cuya lírica abre con una declaración/plegaria de esta magnitud? Así empieza la letra de la primera rola en Eparistera Daimones de
La rabia de un hombre dolido, revienta con A Thousand Lies, riff acelerado y batería incesante, sus coros desgarradores provocan la convulsión y demuestran la vigencia del músico Warrior, con los huevos suficientes para no dejarse morir, ni pretender vivir de glorias pasadas. Su legado continúa lo siniestro, lo profano y diabólico, como en la pieza Descendant, un himno al metal doom, aderezado con tonos dark y stoner, el metal suizo propio de este genio que se ha convertido en un sello propio inconfundible.
El infierno muestra otro rostro, no el acostumbrado por blasfemias y conjuros, ahora tiene una máscara gitana, surrealista, casi onírica, es más, la entrada a esta dimensión no es de una caverna incendiándose, sino tiene forma de una semiabierta carpa de circo, donde el presentador está caracterizado por Lee Dorrian, ese genio de la composición retro llamada
El aparente humor del sampler al inicio de Requiem for the Voiceless, en realidad es por la lírica basada los derechos de los animales y su grito de libertad, tema no común para esta rama del metal.