|
Septiembre 1, 2010 |
||||||
|
Por Juanito el del Demo
Candlelight Records
Como ya es costumbre, Ihsahn es el hombre orquesta que hace todo en su álbum, no obstante, sigue apoyándose en la batería de Asgeir Mickelson (ex-Borknagar) y el bajo de Lars Koppang Norberg (ex-Spiral Architect). Sin embargo, el elemento sorpresa que se suma a esta tercera obra es el saxofón, un instrumento poco usado en el metal (como más recientes referencias tenemos a Nachtmystium y Yakuza), pero que en After cobra una relevancia asombrosa y, por demás, agradable, llevado en algunos temas al nivel de protagonista, incluso por encima de las guitarras. El responsable de tocar este peculiar instrumento es Jørgen Munkeby, de la banda experimental noruega Shining (no la banda sueca de black metal), quien logra llevar al escucha del desenfrenado delirio de A Grave Inversed hasta la sofisticada melodía de On the Shores, pasando por los acordes ambientales de Heaven's Black Sea, con gran soltura. En general, el sax proporciona una luminosidad similar a la de la extraña portada blanca del álbum, aunque aún permanezca envuelta por una distintiva funda negra.
NOTAS RELACIONADAS
Tags: After, Asgeir Mickelson, Black, Black Metal, Black Metal Progresivo, CD, Critica, Emperor, Ihsahn, Juan Martinez, Juanito el del Demo, Metal, Progresivo, Reseña, Reseñas, Search And Destroy
BOOKMARK
|
||||||
|
DEJAR UN COMENTARIO
|














Otro aspecto a resaltar son los títulos de las canciones de After, que nos describen la geografía del mundo personal de Ihsahn: las tierras yermas, los lagos congelados de Marte o el mar negro del Cielo, simbolizan de manera lírica los terrenos que este músico se ha empeñado en explorar, sin perder por ello el contacto con suelo firme; para terminar, independientemente de la sólida consistencia de After como obra integral, debe destacarse la inclusión de Undercurrent, no sólo la mejor pieza del álbum, sino por mucho, una de las mejores canciones del año en la industria discográfica. Sus diez minutos constituyen en sí mismos una obra por todo derecho, con tintes progresivos, la incursión de un saxofón magistral y riffs de guitarra memorables. Felicidades y gracias a Ihsahn. Que Satán lo tenga en su gloria.


























Talento descomunal el de Ihsahn